Los granos y el petróleo atravesaron este miércoles una jornada de consolidación, tras la tormenta del martes, que dejó al trigo operando en sus límites máximos de suba.

La calma aparente esconde, sin embargo, una tensión estructural que no tiene precedentes en décadas: el Estrecho de Ormuz permanece efectivamente cerrado desde hace más de 10 semanas, el precio del barril de petróleo Brent ronda los U$S 107, y los líderes de las dos mayores economías del mundo están reunidos esta semana en Beijing en una cumbre que el sector agrícola global sigue con atención.

El trigo toma aire tras un martes histórico

La jornada del martes 12 de mayo quedará en los registros de los mercados de materias primas. El informe mensual del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) reveló que la producción de trigo estadounidense para la campaña 2026/27 se proyecta en apenas 42,5 millones de toneladas, el nivel más bajo desde 1972.

Una sequía devastadora sobre los cultivos de trigo de invierno en las Grandes Llanuras, combinada con el encarecimiento extremo de los insumos —fertilizantes y gasoil agrícola disparados por el conflicto en Medio Oriente—, empujaron la oferta al piso histórico.

El resultado fue inmediato: los contratos de trigo en Chicago (CBOT) cerraron en sus límites de suba, con ganancias del 7%.

Este miércoles, la corrección llegó de forma ordenada. El contrato de trigo julio en CBOT retrocedió apenas 0,6%. La posición diciembre 2026 se estableció en U$S 261 por tonelada. El mercado digiere la magnitud del shock, pero los operadores no pierden de vista que los límites de negociación se ampliaron para esta jornada, señal de que la volatilidad extrema no ha terminado.

La baja en la calidad del trigo de invierno en EEUU es alarmante: apenas el 28% del cultivo está en condiciones buenas a excelentes, tres puntos menos que la semana anterior. “Los agricultores no solo han enfrentado condiciones de crecimiento pobres, sino también costos operativos notablemente más altos vinculados al conflicto entre Estados Unidos e Irán”, explicó Ole Hansen, estratega de materias primas de Saxo Bank.

La soja y el maíz consolidan posiciones

En un contexto de menor volatilidad que el trigo, la soja julio en Chicago cerró prácticamente sin cambios en U$S 450 por tonelada. Y el contrato de maíz julio avanzó apenas un 0,1%, cerrando en U$S 188,9 por tonelada.

El informe del USDA de este martes aportó señales mixtas para estos granos. Para la soja se proyecta una cosecha 2026/27 de 120,7 millones de toneladas —la segunda más grande de la historia—, con stocks finales que, en apariencia, parecen confortables en 8,4 millones de toneladas.

Sin embargo, ese número resultó 0,8 millones de toneladas por debajo de lo esperado por el mercado, lo que explica la reacción positiva del martes. Para el maíz, los stocks finales 2026/27 de 49,7 millones de toneladas superaron ligeramente las expectativas, frenando el ímpetu alcista.

Hay un dato que el mercado no está descontando del todo: el USDA revisó al alza las cosechas sudamericanas de forma significativa. Argentina pasó de 52 a 59 millones de toneladas de maíz, y Brasil trepó de 132 a 135 millones de toneladas.

Para la soja, el pronóstico de producción argentina para 2026/27 se sitúa en 49 millones de toneladas, con un crecimiento de área del 5%.

Estas cifras, confirmadas por el informe del USDA en Brasil, con una estimación de hasta 184 millones de toneladas de soja, presionan estructuralmente a la baja en el mediano plazo.

La colza europea resiste en máximos de año

En el mercado europeo, la colza en el Matif de París cotizó hoy con relativa estabilidad. El contrato de referencia, febrero 2027, cerró en 523,50 euros por tonelada, con una leve baja de 1,25 euros respecto a la sesión anterior.

Los contratos más cercanos —agosto y noviembre 2026— oscilan en torno a los 521 y 524 euros por tonelada, en niveles que no se veían desde principios de 2025.

La colza está siendo impulsada por dos factores que se retroalimentan: la suba del petróleo, que eleva la demanda de biocombustibles (el aceite de colza es el principal insumo del biodiesel europeo), y la crisis en el mar Rojo y el golfo Pérsico encarece la alternativa de importar aceites de palma o soja desde Asia.

El tipo de cambio euro/dólar de 1,1715 agrega presión adicional, ya que abarata las exportaciones europeas y sostiene la demanda.

El Brent se toma un respiro, pero la IEA lanza una advertencia histórica

El barril de petróleo Brent cerró hoy en U$S 107,05, con una leve baja del 0,67% respecto al martes. Es una pausa técnica después de tres sesiones consecutivas de suba. El WTI acompañó el movimiento y se estabilizó en torno a los U$S 102 por barril.

La baja de hoy no debe confundirse con alivio. Esta mañana la Agencia Internacional de Energía (AIE) publicó su informe mensual de mayo con conclusiones que marcan un antes y un después: las pérdidas acumuladas de oferta desde el cierre del Estrecho de Ormuz ya superan los 1.000 millones de barriles. Más de 14 millones de barriles diarios están efectivamente fuera del mercado. La AIE calificó el evento como «el mayor shock de oferta registrado en la historia».

Las proyecciones de la agencia son contundentes: la oferta global caerá en promedio 3,9 millones de barriles diarios en 2026, llevando la producción a 102,2 millones de barriles diarios.

Los inventarios mundiales se derrumbaron 129 millones de barriles en marzo y otros 117 millones en abril.

La AIE advierte que, incluso si el conflicto concluye el mes próximo, el mercado podría permanecer severamente desabastecido hasta octubre. El Brent promediará en torno a U$S 106 en el segundo trimestre, según las proyecciones de la agencia, pero el riesgo sigue sesgado al alza.

Los países del Atlántico han respondido. Las exportaciones de crudo de Estados Unidos, Brasil, Canadá, Kazajistán y Venezuela aumentaron 3,5 millones de barriles diarios desde febrero. Pero la AIE es categórica: “La pérdida de los barriles de Ormuz ha creado un déficit estructural que los proveedores alternativos no pueden compensar por completo”.

Beijing: el comodín que el mercado espera con ansiedad

El evento que todos monitorean es la cumbre Trump–Xi, que comenzó hoy en Beijing. Es la primera visita de Trump a China desde 2017, y llega en un momento de particular fragilidad. El presidente estadounidense aterriza con la popularidad en mínimos históricos, el precio de la nafta disparado por el conflicto iraní, y con menos cartas en la mano de las que hubiera deseado.

Trump viajó acompañado por una delegación de ejecutivos de primer nivel —incluyendo a los CEO de Apple, Tesla y Nvidia—, lo que anticipa que el foco de la conversación estará en tecnología, comercio y agricultura.

Los analistas son casi unánimes en sus expectativas: la cumbre debería producir una renovación del acuerdo comercial de octubre, que incluye compromisos de compras chinas de soja y maíz estadounidenses.

Para el mercado de granos las implicancias son directas. Xi Jinping acordó en octubre pasado la compra de al menos 25 millones de toneladas de soja por año durante tres años. Las compras están, según el secretario del Tesoro Scott Bessent, “a tiempo”. Un nuevo anuncio de compras adicionales podría reactivar con fuerza la posición julio de soja, hoy en U$S 450 por tonelada.

El otro flanco de la cumbre es Irán. Trump llegó a Beijing después de rechazar la última propuesta iraní —la transferencia de uranio enriquecido a un tercer país, sin desmantelar la infraestructura nuclear—, y espera que Xi ejerza presión sobre Teherán.

Pero varios analistas señalan que China, en tanto mayor comprador de petróleo iraní y socio comercial clave de la república islámica, negocia desde una posición de relativa fortaleza. “China tiene las cartas”, resumió un analista citado por CNN.

El cuadro de situación en perspectiva

Los mercados de materias primas están operando en 2026 bajo una lógica que no tiene precedentes modernos: la simultánea disrupción de las rutas energéticas más importantes del mundo, una guerra que lleva casi tres meses sin resolución a la vista, y una cosecha de trigo estadounidense en mínimos históricos.

En ese contexto, los precios actuales reflejan una prima de riesgo que el mercado ha internalizado de forma gradual, pero que podría redefinirse de un día para el otro si los escenarios extremos —acuerdo en Ormuz o nueva escalada militar— se materializan.