Con 665.477 bovinos y 166.903 ovinos procesados entre enero y el 2 de mayo, la industria cárnica uruguaya acumula descensos de doble dígito en ambas especies, en un contexto de menor oferta ganadera y alta demanda exportadora.

Los datos más recientes del Instituto Nacional de Carnes (INAC), publicados al 2 de mayo, confirman que la faena bovina acumula una caída del 18,8% interanual, mientras que la ovina profundiza una tendencia negativa que ya lleva tres años consecutivos de retroceso.

En la semana del 26 de abril al 2 de mayo, los establecimientos habilitados procesaron 33.738 bovinos en 23 plantas, y 2.587 ovinos en apenas cinco establecimientos. Las cifras, aunque puntuales, ilustran la presión estructural que enfrenta el sector: una hacienda más valiosa en pie, un dólar que condiciona los flujos internos y una demanda externa que absorbe el grueso de la producción de calidad.

Abril registró la mayor caída mensual de bovinos del año: un desplome del 38,9% frente al mismo mes de 2025

El mes de abril fue el más golpeado del año en materia de faena bovina. Con 130.357 cabezas procesadas, la variación interanual llegó al –38,9%, la peor del año, lejos del –11,7% de enero, el –9,3% de febrero y el –10,0% de marzo.

Para dimensionar la magnitud del retroceso: en 2025 Uruguay procesó 819.525 bovinos en el mismo período, y en 2024 habían sido 783.109. La contracción del presente año implica que el país faenó aproximadamente 154.000 cabezas menos que en 2025 y 117.000 menos que en 2024 hasta idéntica fecha.

En la composición por categorías de la semana analizada, el novillo representa el 58% de la faena bovina, con 19.698 cabezas. Le siguen las vacas con 8.850 (26%) y las vaquillonas con 4.716 (14%). En una posición marginal se ubican toros (426) y terneros (48).

A nivel interanual, todas las categorías muestran contracciones. El novillo acumula una baja del 21,2% (317.311 cabezas), la vaca retrocede 19,1% (233.000) y la vaquillona cede 9,2% (103.956). El único dato que escapa a la tendencia es el del novillo diente de leche (dl), con una expansión del 43,1%, aunque sobre una base muy reducida.

La faena ovina en caída libre

El panorama ovino es más inquietante. Con 166.903 cabezas procesadas en lo que va de 2026, la caída acumulada llega al 25,4% frente al mismo período de 2025, que ya había retrocedido un 32,7% respecto de 2024. En tres años Uruguay pasó de procesar 332.417 ovinos (datos a igual fecha en 2024) a poco más de la mitad: 166.903.

Mes a mes la caída es sostenida y se acentúa: enero cerró con –22,9%, febrero con –17,1%, marzo con –25,9% y abril, con solo 19.718 cabezas faenadas, marcó un retroceso del 43,9%. La tendencia no tiene aún señales claras de reversión.

En la semana de referencia, el 89% de la faena ovina se concentró en un solo establecimiento: Frigorífico Cerro SA, con 2.302 de las 2.587 cabezas procesadas. Esta hiperconcentración refleja la estrechez del mercado ovino, donde la escasez de hacienda y la baja rentabilidad han ido reduciendo la cantidad de plantas activas a tan solo cinco en toda la semana.

Las plantas que mueven el sector

La distribución de la faena entre establecimientos muestra una industria con liderazgos consolidados, pero sin actores dominantes absolutos. En bovinos, los tres primeros frigoríficos de la semana —Las Piedras (13,9%), Tacuarembó (13,3%) y PUL (10,0%)— concentran apenas el 37% del total, lo que indica una atomización moderadamente saludable.

En términos acumulados anuales, Frigorífico Tacuarembó lidera con 100.061 cabezas al 2 de mayo, seguido por Frigorífico Las Piedras, con 71.361. Ambos establecimientos explican juntos algo más del 25% de toda la faena bovina del año.

Lo que dicen los números y lo que no dicen

Las estadísticas de faena son una radiografía parcial del sistema ganadero. Muestran con precisión cuántos animales entraron al circuito industrial, pero no explican por sí solas las causas. En el caso de Uruguay en 2026, la lectura más parsimoniosa apunta a al menos tres factores concurrentes: retención de vientres vinculada a mejores expectativas de precios, aumento del valor del ganado en pie que desincentiva la venta anticipada, y la presión de una industria exportadora que opera con márgenes ajustados frente a un dólar relativamente estable.

La caída del 38,9% en bovinos durante abril —el mes más pronunciado del año— merece especial atención. Abril marca históricamente el inicio del otoño ganadero en el hemisferio sur, cuando los campos comienzan a perder calidad forrajera y los productores suelen adelantar ventas. Que este año la faena colapse precisamente en ese mes sugiere que los factores de retención son más fuertes que las variables estacionales habituales.

En ovinos, la situación es structuralmente más grave. La serie de tres años consecutivos de retroceso —2024, 2025 y 2026— configura una tendencia que supera los ciclos cortos y plantea interrogantes sobre la sustentabilidad del stock ovino nacional a mediano plazo. La concentración de la faena en cinco establecimientos y la dominancia casi absoluta de Frigocerro en la semana analizada confirman que el negocio ovino se ha convertido en un mercado de nicho dentro del sector cárnico uruguayo.