El dirigente de Cupra, Denis Villalba, asegura que se está afectando toda la cadena productiva con la libre importación de ese producto. 

En el marco de la la asamblea del sector, realizada en San Jacinto (Canelones), la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra) solicitó a autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) que se corrija la libre importación de pollo trozado desde Brasil. El dirigente Denis Villalba aseguró a Agronegocios Sarandí que “el precio no bajó, el consumidor no se benefició, tampoco el aparato productivo; esa ganancia descomunal quedó en los intermediarios”.

Los procesadores avícolas expresaron su preocupación y la de toda la cadena ante la indiscriminada importación de pollos, fundamentalmente desde Brasil, que afectó a toda la cadena productiva.

Denis Villalba, director de Avícola Villa Alegre e integrante de Cupra, destacó la presencia de las autoridades y técnicos del MGAP en la asamblea, así como del intendente de Canelones, Yamandú Orsi, legisladores nacionales, fasoneros, industriales y distribuidores.

Regulador del mercado

“El motivo principal (de la asamblea)” –dijo Villalba– fue el tema de la liberación de la importación del corte de suprema (el MGAP eliminó el tope de 120 toneladas mensuales que había para importar pollo desde Brasil). “Esto ha afectado la cadena avícola de una manera muy negativa. En la asamblea estaban todos los componentes de los diferentes eslabones de la cadena avícola y cada uno planteó sus inquietudes y el efecto negativo que está causando (esta decisión) sobre su trabajo”, puntualizó. 

El dirigente recordó que el cupo de pollo carcasa que venía de Brasil era de 120 toneladas, lo que ha sido una especie de “regulador en el mercado. Si en algún momento el precio a nivel local se disparaba un poco, ese pollo que ingresaba de Brasil hacía de regulador cuando faltaba acá. También la suprema de Chile, que siempre estaba abierto el mercado, y eso funcionaba muy bien”.

“El pollo ha estado por debajo del IPC y es de los pocos productos que han mantenido un precio estable durante 10 años”

Villalba agregó que “los precios del pollo y la suprema siempre han estado estables durante los últimos 10 años. El pollo es una carne que ha estado por debajo del Índice de Precios al Consumo (IPC), y es de los pocos productos que han mantenido un precio estable durante 10 años. El disparador de toda esta situación se ocasiona a partir de marzo, cuando se liberan esos cupos de forma indiscriminada. Eso empieza a afectar a toda la cadena comercial y productiva”. 

Ante la información aportada por el subsecretario del MGAP, Juan Ignacio Buffa, quien afirmó que la importación de carne de ave es menos del 5% del pollo que se consume en el país, Villalba indicó que “ese número en el promedio anual es correcto”, pero “lo que no es correcto es que los últimos meses se han traído prácticamente un 8% o 9% de la producción de los kilos que se comercializan en plaza en cortes, y no en pollo carcasa”.

Explicó que “no es lo mismo –dijo– traer pollo carcasa que traer supremas. Por cada kilo de suprema que usted trae son dos a tres pollos que no producimos, ¿Por qué? Por una simple ecuación: usted para hacer 1 kilo de suprema necesita 3 pollos de producción. Porque la suprema es la parte de la pechuga, donde los excedentes son los muslos, las alitas y las otras cuestiones”.

“Pero lo preocupante –indicó- es que, en lo que va de noviembre, se han traído prácticamente 610 toneladas y son todas de corte, no son de pollo carcasa. El gran cambio acá, el daño que se hace es con la suprema, eso es lo que tranca a todos y por eso esos números que dicen 4.7% son muy relativos. Lo más preocupante empieza de ahora en adelante, porque la suprema empieza a incrementarse desde el mes pasado, en noviembre y lo que viene para adelante”, detalló. 

Muy preocupante

“En lo que va de noviembre, cuando todavía quedan 10 días, se han importado 610 toneladas, la gran mayoría es suprema. Eso prácticamente va a rondar el 8% del consumo total; ya no es el 4% como dicen las estadísticas”, enfatizó Villalba.

El dirigente señaló que “al traerte la suprema de afuera a un precio totalmente irrisorio, ese distribuidor que no puede trozar queda en desventajas total y, a su vez, tampoco se genera muslo y alita. Ahí le damos otro motivo al importador para traer muslo de otra zona, por ejemplo de Estados Unidos, más barato”. 

Agregó que “se está trabajando a nivel del sector de Cupra, tanto con el MGAP como con el Instituto Nacional de Carnes (INAC), en un plan de desarrollo de la avicultura. Se han hecho promociones de la carne aviar en todos los medios radiales, en diferentes redes sociales y realmente el consumo de pollo está tendiendo a subir; la idea es desarrollar el sector, porque tiene un potencial muy bueno”.

Villalba precisó que las autoridades han “incentivado a que los productores modernicemos nuestras plantas, nuestras infraestructuras, para así poder acercarnos a exportar y hacer fuerte el sector. Eso me parece bárbaro y me consta que muchas empresas avícolas han hecho un esfuerzo tremendo en infraestructuras; llámese plantas de incubación, frigoríficos, granjas de reproductores, granjas de fasoneros”. 

Comentó que “se está pidiendo a los fasoneros que modernicen sus instalaciones, que les incorporen tecnología para justamente ser más eficientes y poder apuntar a que la cadena productiva pueda crecer en el mercado interno y así proyectarse al mercado internacional”. 

“Primero para poder exportar tienes que estar sólido y fuerte en tu mercado interno; el mensaje que uno ve como industrial es medio confuso”

Sin embargo, dijo el dirigente de Cupra: “primero, para poder exportar, tienes que estar sólido y fuerte en tu mercado interno, porque si no tienes rentabilidad ¿cómo invertís en tu empresa, en tu infraestructura para poder ponerlas en condiciones para poder exportar?”.

“El mensaje que uno ve acá como industrial –indicó– es medio confuso. Por un lado nos dicen que invirtamos, que nos modernizamos, que abrimos mercados, pero por el otro lado hay un mercado en el cual inundas la plaza de una mercadería que te baja totalmente la competitividad. Entonces, ¿cómo hago yo como industrial o cualquier otro colega para poder modernizar nuestras instalaciones? Si tengo un competidor vecino de una población de 200 millones de personas contra 3 millones de personas, con un costo totalmente diferente, y no tengo reglas claras porque me la estás cambiando todos los días, es muy complejo así”, enfatizó.

“Entonces –agregó–, en el ámbito de la asamblea, se plantearon las dificultades del sector, las oportunidades que podremos tener en adelante y que (las autoridades) sean conscientes del problema que nos genera estas importaciones en el desarrollo que tenemos planificado”. 

Normas tras un escritorio

Villalba destacó que lo bueno de la asamblea fuepoder demostrarle a las autoridades y abrirles nuestras empresas, para que vengan y conozcan. Muchas veces se hacen normas tras un escritorio pero sin conocimiento de un  sector que nuclea entre 4.000 o 5.000 personas”.

Con relación a cómo sigue el tema luego de la asamblea, Villalba dijo que “estamos a la espera; ante los números que se presentaron fue unánime que se trataba de una situación totalmente evitable. Nadie está diciendo que no se importe, pero debe existir un cupo que oficie de regulador para que el consumidor no se sienta perjudicado”.

“Como sector –señaló– pretendemos seguir en el paso que estamos con INAC y con el MGAP, hacer las cosas lo más profesionalmente posible y abrir el camino para la exportación. Pero que nos ayuden a poder afirmarnos en la plaza local, poder aumentar el consumo per cápita. Esa es una meta alcanzable y rápida, que se puede lograr”, consideró.

Villalba se mostró de acuerdo con exportar, “lo que no se puede es poner la carreta delante de los bueyes. No se puede exportar primero si no tenemos rentabilidad en el mercado interno, y para eso necesitamos reglas claras y saber cómo vamos a jugar el partido”.

“Se abrió la importación, se trajo indiscriminadamente suprema y el precio al consumidor no bajó”

El dirigente recordó que “se abrió la importación, se trajo indiscriminadamente suprema y el precio de la suprema al consumidor no bajó, el consumidor no fue el beneficiado, todo el aparato productor tampoco, al contrario, esto lo destruye. Lo que quedó claro es que esa ganancia descomunal quedó en los intermediarios, que hacen su juego con un teléfono y unas cámaras frigoríficas; es así de simple”.

Finalmente, Villalba dijo: “no quiero ser importador de pollo, para eso he invertido durante 20 años en infraestructura. Tengo un proyecto y creo en él. Tengo la gente que me acompaña, los fasoneros, los empleados del frigorífico, del molino, la planta de incubación, de las grampas y creo en eso. Creo que la solución es posible, se pueden hacer las cosas bien y seguir adelante”.