El 204º remate de la firma concluyó con la colocación de 17.465 vacunos, 98,4% de la oferta.
Precios altos y ganados con muchos kilos. “Ese es un combo muy lindo. No es lo mismo tener precios altos en agosto, cuando los ganados no pesan nada, que ahora cuando están pesados. Las vacas de invernada, por ejemplo, cotizaron a más de U$S 600 al bulto”, destacó a Agronegocios Sarandí el consignatario Juan Brea Saravia, quien debutó en Plaza Rural este miércoles y jueves, en el marco del 204º remate de la firma.
El empresario de Santa Clara de Olimar agradeció a los socios de Plaza Rural por el buen recibimiento y hacerlo sentir como en casa.
Consideró que el remate fue “excepcional”, tanto por el alto porcentaje de colocación como por los precios. “Vendimos muy bien la liquidación de Dos Estribos, quedamos muy conformes”, señaló en relación a su oferta.
Brea indicó que las categorías comenzaban a venderse a precios de punta y que se sostenían en la medida que iban aumentando los pesos de los lotes. Puso el ejemplo de las vaquillonas de 1 a 2 años, de 230 a 270 kilos, que se vendían a U$S 1,90 y U$S 1,91 por kilo.

“Los precios se mantuvieron en todo el remate, algo que también pasó en las categorías de terneros y novillos. Fue algo que nos llamó la atención y consideramos que es excepcional, porque es común que en la medida que suben los kilos de los ganados vayan cayendo los precios”, remarcó.
Sostuvo que “fue un excelente remate, la gente tiene que disfrutar estos momentos muy buenos y aprovechar para hacer caja, para los momentos complicados, porque siempre hay vaivenes en la ganadería”.
Admitió que su escritorio es conservador, porque al estar en un pueblo conoce muy bien a sus clientes, les vende ganados y después los vuelve a comprar. “Cuando vemos estos valores les decimos a los clientes que hay que tener cuidado, que se tienen que tomar precauciones, porque normalmente la ganadería es cíclica”, planteó.
Agregó que al hablar con sus colegas de más experiencia en el negocio coincidían en la preocupación pensando en el futuro. De todos modos, admitió que en este momento el productor tiene un gran socio, que es el clima, y el pasto barato como hace muchos años no lo tenía para entrar al invierno.
Recordó que a esta altura del año pasado sonaban los teléfonos del escritorio y eran llamadas de productores pidiendo adelantos para comprar comida para sus ganados. “Ahora esa caja está a favor del productor y eso es muy bueno”, concluyó.








