Esta decisión era ampliamente esperada por el mercado, a pesar de los efectos de la guerra en Irán.

La Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por su sigla en inglés) mantuvo las tasas de interés de la principal economía del mundo entre 3,5% y 3,75% por tercera vez de forma consecutiva.

Pero la decisión no fue unánime. Stephen Miran, indicado por el presidente estadounidense Donald Trump como director de la FED, fue el único disidente entre los 12 votantes, que quiso un recorte en la tasa básica.

A través de un comunicado, la FED afirmó que “las implicaciones de la situación en Medio Oriente son inciertas”, y que la incertidumbre sobre las perspectivas económicas sigue siendo alta.

Esta decisión era ampliamente esperada por el mercado. Momentos antes de la votación se estimaba que había 98,9% de chances de que se tomara este camino.

El foco de los analistas sigue siendo el comunicado y las nuevas proyecciones de los directores sobre el rumbo de las tasas de interés hasta fin de año. Jerome Powell, presidente de la autoridad monetaria estadounidense, habló después de la decisión.

En el mercado las apuestas estaban divididas entre otras dos reducciones de las tasas, o solo una, de acuerdo con la plataforma FedWatch, que monitorea los contratos negociados en el mercado estadounidense.

Efectos en Uruguay

La decisión sobre las tasas de interés en Estados Unidos tiene impacto en la economía global, y en especial en Uruguay, por su perfil exportador, ya que determina el valor del dólar y el flujo de inversiones.

Cuando la tasa de interés es alta, los capitales suelen invertir en Estados Unidos, ya que ese país es considerado uno de los más seguros del mundo para las inversiones, y con menos dólares en el mundo su precio aumenta.

Por el contrario, cuando la tasa de interés es baja, los dólares salen de Estados Unidos, buscando inversiones más rentables.