El dato de los vacunos corresponde al último año agrícola. El de los ovinos, al período que va desde el 2000 hasta el presente. De cualquier forma, la producción de corderos se mantiene estable y el valor de la lana ha mejorado, pero la disponibilidad de forraje y los altos precios por los vacunos atraen a más productores.
El número de cabezas de ganado vacuno en Nueva Zelanda aumentó un 3,3 %, hasta los 3,96 millones, entre el 30 de junio de 2025 y el 30 de junio de 2026, mientras que el rebaño ovino se redujo un 2,0 %, hasta los 22,78 millones, según la encuesta anual de existencias ganaderas de Beef + Lamb New Zealand (B+LNZ).
El alza del vacuno se apoya en los buenos rendimientos, la disponibilidad de forraje y la preferencia de los ganaderos por el ganado de comercialización y engorde, según Kate Acland, presidenta de B+LNZ.
Pese a la menor cantidad de ovejas, la producción de corderos se mantendrá prácticamente estable, en 19,75 millones de cabezas, un descenso de solo el 0,3 %, gracias a una tasa de parición estimada del 132,3 %. El resultado final dependerá de las condiciones durante la temporada de parto de primavera.
la producción de corderos se mantendrá prácticamente estable, en 19,75 millones de cabezas, un descenso de solo el 0,3 %, gracias a una tasa de parición estimada del 132,3 %
Acland calificó la temporada 2025-2026 como «en general positiva», con precios elevados del ganado, mejores rendimientos de la lana y un fuerte crecimiento de los pastos en verano y otoño, lo que mejoró la condición del ganado y permitió a algunos productores reducir deuda.
No obstante, las condiciones fueron más difíciles en algunas zonas, con costes elevados del ganado en pastoreo y de los insumos que siguieron presionando los márgenes.
Según un estudio elaborado para B+LNZ y la Asociación de la Industria Cárnica, el sector de la carne roja neozelandés genera un gasto anual estimado en 25.800 millones de euros en el conjunto de la economía y sostiene uno de cada 20 empleos del país. Genera además 6.800 millones de euros en ingresos anuales por exportaciones, con un efecto multiplicador equivalente a un gasto diario de 70,5 millones de euros.
un estudio elaborado para B+LNZ y la Asociación de la Industria Cárnica, el sector de la carne roja neozelandés genera un gasto anual estimado en 25.800 millones de euros en el conjunto de la economía
Para Acland, estos resultados son una buena noticia para las comunidades rurales, ya que reflejan la fortaleza y resiliencia de un sector que sostiene el empleo y el flujo de gasto en las regiones de Nueva Zelanda.
«El mundo tiene un apetito insaciable por la carne de vacuno de Nueva Zelanda, y estos resultados demuestran que los ganaderos están respondiendo a las fuertes señales del mercado, al tiempo que continúan produciendo carne roja de alta calidad para los consumidores más exigentes de todo el mundo», añadió.
Por regiones, el censo de vacuno de la Isla Norte aumentó un 3,2 %, hasta 2,71 millones de cabezas: Taranaki-Manawatū (6 %), Costa Este (2,9 %) y Northland-Waikato-Bay of Plenty (2,3 %). En la Isla Sur, el hato creció un 3,6 %, hasta 1,25 millones, con Southland a la cabeza (6,7 %, por más terneros destetados y comercio de engorde), seguido de Marlborough-Canterbury (3,6 %) y Otago (1,3 %).
En el ovino, las reproductoras cayeron un 1,9 % a nivel nacional y los borregos, un 4,5 %. El rebaño de la Isla Norte se redujo un 3,0 %, hasta 11,14 millones, y el de la Isla Sur, un 1,1 %, hasta 11,64 millones. Northland-Waikato-Bay of Plenty registró la mayor caída regional (6,3 %), seguida de Taranaki-Manawatū (2,5 %) y la Costa Este (1,6 %). En Marlborough-Canterbury el descenso fue mínimo (0,5 %), pues el aumento de borregos compensó la caída de reproductoras; en Otago fue del 0,8 % y en Southland, del 2,4 %.
Acland atribuyó estos cambios a una transformación estructural a largo plazo en la composición del ganado y en el uso de la tierra
«El número total de ovejas ha disminuido un 46 % desde 2000-2001, pasando de 42,26 millones, mientras que el ganado vacuno de carne se situó un 5,6 % por debajo de los niveles de 2000-2001, a pesar de haber aumentado en cada uno de los últimos tres años».
El descenso del rebaño ovino, añadió, refleja cambios acumulados en el uso de la tierra y las políticas agrícolas: conversión a producción láctea, silvicultura, plantación de especies autóctonas, abandono de tierras de pastoreo, desarrollo urbano y decisiones de los agricultores sobre mano de obra, sucesión y rentabilidad relativa del ganado.
Fuente: eurocarne







