Al pasar raya tras el cierre de la 115ª Exposición Internacional de Ganadería, Muestra Comercial y Agroindustrial organizada por la Asociación Rural del Uruguay, luego del acto final y los discursos, quedaron algunos temas sobre los que vale la pena volver. No son todos, porque en diez días de exposición, las actividades fueron múltiples, pero al menos éstos no quedarán en el olvido. Formaron parte de una muestra que, pandemia mediante, será inolvidable por muchos aspectos.

MÁS DINERO, MENOS VENTAS

Por un lado, las ventas. La Expo Prado sigue siendo un ámbito donde se da la comercialización de algunos productos con valores importantes. Tal vez este año, por la falta de visitantes, pueda haber quedado de lado esa demanda proveniente de fuera de fronteras. Pero también es claro que en muchos casos, fundamentalmente en los bovinos y equinos, los mejores ejemplares que pasaron por pista no pasan por el ring de ventas.

Este año se se comercializaron 133 reproductores en total: fueron 51 bovinos, 65 ovinos, 31 equinos y 17 suinos.

Con respecto al año anterior, el importe de la venta fue mayor: en el año 2019, fueron 192 reproductores los que se vendieron, por un total de U$S 257.306, mientras que en esta edición fueron 164 reproductores que obtuvieron U$S 296.075.

Vale señalar que este año no se realizaron algunas de las ventas especiales nocturnas que tienen lugar cada año.

MÁS GENTE DE LO ESPERADO

Por lo general no trascienden las cifras de gente que concurre a la muestra. Está claro que por un lado está la asistencia, y por el otro el de entradas vendidas. En el día a día es mucha la gente que ingresa al predio, pero en su gran mayoría se trata de gente que trabaja, ya sea en los locales o pabellones, en los servicios y hasta los propietarios de los reproductores, que no pasan por la boletería. Tampoco lo hacen los cabañeros que permanecen mientras los animales están en el predio o los periodistas acreditados que cubren las alternativas de lo que sucede. Y mucho menos, los invitados, tanto autoridades oficiales como gente allegada a la organización.

Y están los que pasan por boletería. Los que debieron pagar $ 300 de lunes a viernes y $ 350 los sábados y domingos. Los niños entre 10 y 12 años tenían la entrada con un costo a $ 200 todos los días. Y los menores de 10 entraban gratis. También se obtenía un 20% de descuento pagando con algunas tarjetas de crédito y débito.

Por las exigencias del protocolo sanitario, se sabía que la asistencia este año sería bastante menor que en ediciones anteriores. Había que transitar por un corredor donde al asistente se le tomaba la temperatura y se le desinfectaban las manos, así como se controlaba que nadie ingresara ni anduviera por el predio sin tapaboca.

Sin embargo, un integrante de la Junta Directiva de ARU dijo a Agronegocios Sarandí, cuatro días antes de terminar la exposición, que el número de entradas vendido hasta ese día había alcanzado el piso que se había fijado la entidad para toda la muestra. “Es muy positivo”, dijo.

UNA EXPOSICIÓN ÚNICA

Más allá de la necesidad de lluvias para el sector, también se celebró que durante la realización no se produjera ningún episodio de lluvia. El frío sí estuvo presente, pero fueron más las jornadas de sol y de tiempo templado que se constataron durante los 10 días.

También fue la exposición donde se celebraron doblemente cien años. Por un lado, se cumplió un siglo de la primera exposición de caballos Criollos. Y por otro, se conmemoraron 100 años desde que en las calificaciones solo pueden participar animales inscriptos en los registros genealógicos de la ARU.

Asimismo se trató de una exposición sin vida nocturna: el protocolo sanitario impidió que se realizara la actividad de Plaza Prado. Y tampoco se realizaron espectáculos musicales, salvo algunas breves presencias en la entrada del pabellón de Estados Unidos.

Como se dijo en el acto final, habrá que ver si todos los mecanismos de cuidado dieron sus frutos y la Expo Prado no se constituye en un brote de Covid-19. Hay muchos dedos cruzados esperando que haya resultados negativos.

Dejamos otra galería fotográfica de algunos hechos acontecidos durante la muestra.

Se vendieron 7 toros Polled Hereford con un máximo de U$S 7.700, mínimo de U$S 3.000 y U$S 4.378 de promedio. También se colocó un toro Hereford a U$S 6.000, y 7 servicios, por su orden, en 250, 100 y 183, todo en dólares

Otras ventas de bovinos incluyeron 10 toros Angus (8.200, 2.900 y 4.410) y 4 hembras (2.200, 1.500 y 1.800), en Brangus un toro a 3.000 y 4,5 hembras en 8.400, 1.680 y 3.013: una hembra Charolais en 2.600 y dos toros Normando en 2.500 de valor medio.

En Merilin se vendió 1 carnero PI en 3.000; 4 carneros PO en 3.600 de máximo, 750 de mínimo y 1.962 de promedio, una hembra PI en 1.000 y 1 hembra PO en 750, todo en dólares

En la pista Corriedale se colocaron 5 carneros en 5.000 de máximo, 1.000 de mínimo y 2.600 de valor medio; otros 7 carneros PO en 4.000, 900 y 1.600, y una hembra PI en 420. En Texel un carnero PO se colocó en 2.500, 13 hembras en 600, 240 y 360, y 23,5 hembras de élite en 3.360, 660 y 1.200. En Hampshire Down vendieron un carnero PI en 1.000, dos PO en 250 de valor medio y una hembra PO en 1.000. Un carnero Ideal PI se remató en 1.000, un carnero Suffolk PO en 800 y una hembra PI Poll Dorset en 750.

Las ventas en suinos fueron en Cerdos Híbridos 5 machos: 605, 350 y 465 y 2 hembras: 620, 510 y 565; en Duroc Jersey 5 machos a 630, 450 y 524; en Landrasse 1 hembra en 450; y en Large White 2 machos lograron 470, 400 y 435 y 2 hembras 570, 480 y 525.

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