Entre otras ventajas, el delegado de Adifu en INAC destacó que el Acuerdo Transpacífico no tiene límites de cuotas, como el que pretende firmar el Mercosur con la Unión Europea, y que genera menos resistencias internas y externas, como un acuerdo con China o Estados Unidos.

El Ing. Agr. Daniel de Mattos, representante de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (Adifu) en la junta directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC), sostuvo que para la industria cárnica el ingreso de Uruguay al Acuerdo Transpacífico significaría un ahorro de U$S 200 millones en aranceles. El representante de la industria frigorífica se refirió al efecto derrame y a la necesidad de priorizar el ingreso a este acuerdo.

El Acuerdo Amplio y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) es una zona de libre comercio, con la incorporación de disciplinas comerciales en áreas muy diversas y con una amplitud y profundidad mayor a la alcanzada por la Organización Mundial de Comercio (OMC).

De Mattos participó este jueves de una conferencia organizada por INAC en la Expo Melilla, donde distintos actores analizaron la posibilidad de que Uruguay integre este acuerdo. Más tarde fue entrevistado por Agronegocios Sarandí, donde se refirió a los principales puntos de su presentación.

Sobre las ventajas que supondría el ingreso de Uruguay al Acuerdo Transpacífico, el Ing. Agr. Daniel de Mattos comenzó diciendo que “la oportunidad que tenemos para direccionar las exportaciones que tenemos a otros mercados, como puedo ser el mercado japonés o el canadiense, y más tarde cuando tengamos acceso sanitario a Vietnam, nos permite dos cosas: el ahorro arancelario y la planificación de negocios en el largo plazo, de alta calidad, cosa que habíamos comenzado y consolidado con el cupo 481”.

“No es solamente cambiar el volumen que tenemos en nuestros mercados, sino también la calidad de quien negocia”

Sobre este último tema, sostuvo que “todos sabemos que esa fue una etapa de un crecimiento muy sostenido a lo largo y ancho de toda la cadena de industrialización en Uruguay, que cambió ciertos paradigmas e hizo que la ganadería se pusiera en un nivel superior al que venía anteriormente”.

De Mattos indicó que “no es solamente cambiar el volumen que tenemos en nuestros mercados, sino que también cambia la calidad de quien negocia, y la calidad de lo que nosotros podemos planificar y exportar a esos mercados. Por lo cual, para nosotros la estimación es bastante más alta (a U$S 150 millones en ahorros arancelarios)”.

El efecto derrame

“La cuenta que hace INAC –precisó–, que está muy bien, es de poner productos que están con ese estándar en un mercado X, en esos mercados de alta calidad, y darle la valorización del arancel. Me parece correcto, es un estudio conservador si se quiere, pero nosotros creemos que hay un efecto de derrame más allá de la cuenta lineal”, afirmó.

La apertura sanitaria

De Mattos consideró que “hasta ahora Uruguay ha puesto, muy bien y de forma atinada, mucho énfasis en la apertura sanitaria. Sin apertura sanitaria no puede existir lo otro, y nosotros estamos accediendo a casi todos los mercados. Por más que tenemos ciertas restricciones de acceso de carne con hueso, subproductos y demás, hoy podemos decir que prácticamente a casi todos los mercados –con excepción de algunos del sudeste asiático y Vietnam–, estamos accediendo”.

Consideró que “el énfasis en lo sanitario y ese acceso diferenciado en algunos mercados es un saludo a la bandera, porque es tan alto el arancel, tan difícil competir, tan difícil decir que podemos sustituir en Japón productos que vienen de Australia, que lo tenemos abierto, hacemos negocios ocasionalmente, pero los volúmenes no han despegado como querríamos que despegaran; en Corea también”.

“El mundo se está abriendo, pero en una modalidad de acuerdos comerciales, sea dentro del bloque o a través de acuerdos bilaterales”

Señaló que “el mundo, que venía protegiendo muchísimo la exportación de alimentos e importación, hoy está abriéndose pero en una modalidad de acuerdos comerciales, sea dentro del bloque o a través de acuerdos bilaterales”.

Sobre sus afirmaciones en relación a que Uruguay está perdiendo en estos últimos años las ventajas competitivas que tenía con otros países e incluso que podría perder alguna de las ventajas que tiene para exportar algunos productos a China, De Mattos precisó: “creo que Uruguay no va a perder nada, los otros van a ganar. Eso fue lo que pasó hasta ahora. Uruguay no ha perdido nada de lo que logró ganar, por suerte, más allá de que en 2018 tuvimos alguna pérdida con la negociación del protocolo con China; te diría que en lo sustancial no hemos perdido nada”.

Agregó que “los otros (países exportadores) se mueven y ganan terreno, y eso tenemos que saberlo. Mencionaba el acceso fenomenal que ha tenido Brasil y que hoy se está hablando de 16 plantas más que tienen un poderío exportador comparable al Uruguay. Esas cosas van a seguir pasando, los países van a realizar acuerdos comerciales”.

Priorizar el Acuerdo Transpacífico

Sobre sus afirmaciones en el sentido de no pensar tanto en un acuerdo de libre comercio con China o la Unión Europea y sí pensar en un Acuerdo con el Transpacífico, De Mattos explicó: “no quiero decir que no pensemos, quiero decir que la puerta debe estar abierta para todos. Pero a la hora de priorizar no tengo dudas que el Transpacífico tiene un efecto multiplicador maravilloso, tiene varias diferencias con el acuerdo (del Mercosur) con la Unión Europea”.

Explicó que, “para empezar, no vamos a estar acordando cupos máximos de exportación, cosa que sí está en el primer acuerdo que se trató de cerrar con la Unión Europea, por lo cual uno puede seguir creciendo dentro de esos países, en la medida que pueda aumentar la producción. Por lo tanto, la importancia es mucho mayor para la carne”.

El Acuerdo Transpacífico “nos quita esa dicotomía de que Uruguay tiene que llegar con el Mercosur o sin el Mercosur nada”

Sobre el probable acuerdo comercial con China dijo que “no hay duda de que es muy beneficioso. Pero los acuerdos con China o Estados Unidos tienen cierta resistencia, porque geopolíticamente están cuestionados, tanto en la interna como en el exterior. El acuerdo Transpacífico genera mucha menos resistencia, facilitando el camino y la forma en la que podemos aproximarnos”.

El delegado de Adifu sostuvo que “nos quita esa dicotomía de que Uruguay tiene que llegar con el Mercosur o sin el Mercosur nada. Me parece que alivia muchas cargas, sin decir que es lo más fácil de hacer, porque no lo es. Es un acuerdo exigente en las normativas internas de Uruguay, en cuanto a las cosas que tenemos que cumplir antes de poder sumarnos, así también lo fue para el Reino Unido; pero creo que Uruguay tiene las condiciones para hacerlo, como las tuvo Perú u otros de los países que hoy lo integran. Así que tenemos la necesidad y el momento para seguir persiguiendo estos objetivos”.

Trabajar en los cambios necesarios

Consultado sobre las apreciaciones de Ignacio Bartesaghi (director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay) sobre la necesidad de ir trabajando en los cambios internos que exige el acuerdo, De Mattos dijo que “hay aspectos como el tratado de patentes, entre otros, porque somos de los pocos países del mundo que no lo hemos suscrito y hay que avanzar en esos aspectos”. 

“No hay afectación, aparentemente, en casi ninguno de los sectores y hay solo para ganar. Son cosas que estemos o no dentro del tratado del Transpacífico a Uruguay le vienen muy bien”, sostuvo.

Además, consideró que “las cuestiones que expusieron los expertos de las universidades son aspectos que el Uruguay tiene que ir encaminando a solucionar”.

Visita del ministro de Ganadería a China

Consultado finalmente sobre la visita del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos a la junta directiva de INAC y luego a China, De Mattos explicó que “la industria (frigorífica) tiene una serie de planteamientos arriba de la mesa, las agendas son dinámicas y siempre hay que estar tratando temas de importancia, este no es el único”.

“Creo que la agenda de discusiones en el área sanitaria y fitosanitaria estaba fijada hace mucho tiempo. Estas cosas no se improvisan, tampoco se ponen arriba de la mesa sin previamente haber preparado las discusiones técnicas previas a la visita. Las discusiones que se van a dar dentro de la vista de las autoridades de Estado no tienen esa agenda que puede llegar a tener el ministro, que no solamente incluye la carne vacuna, tiene concordancia con la agenda que tiene la industria encima de la mesa, pero tampoco es que se hayan fijado a partir de ahí sino que vienen de larga data”.

Escuche la entrevista con Daniel de Mattos: