La producción global de carne alcanzará los 391,3 millones de toneladas (equivalente en peso canal) en 2026, un incremento del 1% impulsado por el dinamismo del sector avícola.
Según el Índice de Precios de la Carne de la FAO (FMPI), el mercado alcanzó un promedio de 130,5 puntos en mayo, un 4,5% por encima de los niveles de enero, reflejando una oferta exportable limitada frente a una demanda de importación que se mantiene firme en los principales nodos comerciales, pese al endurecimiento de las políticas arancelarias.
Divergencia sectorial y recomposición de censos ganaderos
El sector avícola se consolida como motor del mercado con un crecimiento del 2,5% (160,3 millones de toneladas), favorecido por su competitividad de precios.
La carne bovina (76,9 millones de toneladas) y la ovina (18,6 millones de toneladas) retrocederán un 0,8% debido a la reconstrucción de stocks en EE.UU., Brasil y Australia, lo que restringe la disponibilidad de animales listos para su faena
Por su parte, la estabilidad del sector porcino (+0,6%) en la UE ha dependido de la liquidación de los retrasos en los sacrificios acumulados tras el periodo festivo, compensando la reducción del censo de cerdas en China.
Dinámicas de precios y nuevos marcos regulatorios
El encarecimiento del vacuno (+5,8% entre enero y mayo) responde a la ajustada oferta de ganado para sacrificio en Brasil y al vigor comprador de China, donde las cuotas de su nuevo marco de salvaguardias se agotan rápidamente, activando aranceles fuera de cuota del 55%.
Mientras la avicultura mantiene estabilidad, el porcino europeo enfrenta derechos anti-dumping chinos de hasta el 19,8%.
En el mercado de exportación, la competitividad de EE. UU., Brasil y Canadá en Asia se ve reforzada por la menor presencia de la UE debido a las restricciones sanitarias.

Mapa de riesgos: geopolítica y sanidad animal
El conflicto en el Oriente Próximo presiona los costes de energía y fertilizantes, afectando especialmente el flujo de carabeef (búfalo) desde la India y forzando el desvío de rutas del Mar Rojo hacia el transporte terrestre.
En Norteamérica, la producción de México se ve impulsada por la suspensión de exportaciones de ganado en pie a EE. UU. ante la amenaza del gusano barrenador del ganado
Finalmente, en lo relativo a comercio de carne, el sector enfrenta, según la FAO, un «cisne negro» regulatorio: en mayo de 2026, la UE eliminó a Brasil de la lista de exportadores autorizados por incumplimientos en protocolos de antimicrobianos, con una prohibición efectiva en septiembre.
Este riesgo se suma a la volatilidad por la Influencia Aviar (IAAP), la Peste Porcina Africana (PPA) y la propagación de la Fiebre Aftosa (serotipo SAT1) fuera de África.
Riesgos crecientes en los mercados mundiales de alimentos
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proyecta una producción mundial de cereales en 2026/27 por debajo de los máximos históricos, aunque en niveles elevados, con una oferta respaldada por amplias reservas.
El documento advierte, sin embargo, de que los riesgos sobre el suministro global se intensifican.
Según el informe de la FAO, las cosechas mundiales de trigo, cereales secundarios y arroz descenderán respecto al récord del presente ejercicio, si bien seguirán siendo altas
La estabilidad del mercado depende en gran medida de factores externos como la evolución climática —incluida la aparición del fenómeno de El Niño—, la volatilidad en los mercados de energía y fertilizantes, las tensiones geopolíticas, las incertidumbres en torno a las políticas comerciales y los vientos en contra macroeconómicos a escala global.
La nueva edición del informe incorpora análisis adicionales sobre las implicaciones de los combustibles alternativos y la regulación de la energía limpia en el transporte marítimo internacional, los vínculos entre los precios del azúcar y los productos energéticos mediados por el etanol, la situación de los mercados de fertilizantes y la factura mundial de importación de alimentos.
«Los sistemas agroalimentarios parecen sólidos a nivel de producción, pero los riesgos están aumentando y muchos tienen el potencial de generar efectos rápidos y adversos para el suministro y el acceso a nivel mundial», declaró el economista jefe de la FAO, Máximo Torero
El organismo llama a reforzar la resiliencia del sistema, garantizar la apertura de los flujos comerciales y prepararse ante posibles perturbaciones climáticas locales.






