El director de Servicios Agrícolas del MGAP, Ing. Agr. Federico Montes, destacó que los procesos y la escala de Uruguay lo hacen un país confiable y con ventajas respecto a los demás.

Uruguay comenzó a producir soja no transgénica, buscando diferenciarse en el mercado mundial de la oleaginosa, que produce fundamentalmente cultivos transgénicos.

Si bien en el país, como en el resto del mundo, el fuerte es la producción de variedades genéticamente modificadas, se vislumbran oportunidades comerciales en un nicho de mercado diferente.

“La soja no transgénica no es lo que más caracteriza al cultivo en el mundo, pero creemos que Uruguay es un país que se puede diferenciar y desmarcar bien de otros países. Tiene procesos que los puede hacer confiable, además la escala de Uruguay es muy ventajosa; al ser un país pequeño los procesos se pueden identificar correctamente”, dijo en entrevista con Agronegocios Sarandí el director de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Agr. Federico Montes.

“La soja no transgénica no es lo que más caracteriza al cultivo en el mundo, pero creemos que Uruguay es un país que se puede diferenciar y desmarcar bien de otros países», dijo Montes.

Ya hay empresas que ven en esta propuesta una oportunidad de negocios, como el caso de Erro. Recientemente se realizó un encuentro, en una de sus chacras en Dolores, donde se observaron cultivos con estas características y además se soltaron avispas para combatir de forma natural a las lagartas.

Montes recordó que la producción de soja no transgénica fue una propuesta que Uruguay presentó el año pasado en China, y hay grandes expectativas de que se pueda desarrollar el cultivo y con él importantes oportunidades de negocios.

China importa 90 millones de toneladas de soja transgénica para alimentar a sus animales pero produce 15 millones de toneladas de soja no transgénica para consumo humano.

China importa 90 millones de toneladas de soja transgénica para alimentar a sus animales pero produce 15 millones de toneladas de soja no transgénica para consumo humano

“Estamos visualizando que la producción agrícola es cada vez más difícil de hacer en China y por lo tanto es probable que el país deba importar este producto. China ha sido muy receptiva al planteo de Uruguay”, afirmó Montes.

Tanto a nivel oficial como desde el sector privado esperan obtener precios diferenciales por este producto, ya que su proceso es además más costoso, ya que implica una mayor logística.

“El punto más fuerte de la producción de soja no transgénica para consumo humano es dar garantías en todo el proceso, desde la siembra hasta que llega al barco, asegurando que no hubo ningún tipo de contaminación con soja transgénica. Esa es la clave para entender este negocio. Eso seguro puede significar un costo adicional, y en ese sentido hay que dar con los números. Esperamos la reacción de China para avanzar y que se puedan concretar negocios”, concluyó el jerarca.