En el ejercicio 2024-2025 se importaron tractores, cosechadoras y sembradoras por US$ 191 millones, señala el Índice de Inversión en Maquinaria Agrícola (Idima), que elabora Carle & Andrioli.

En el ejercicio 2024-2025 la inversión en maquinaria agrícola se incrementó 4%, según el índice que elabora semestralmente el estudio Carle & Andrioli en base a datos de la Dirección Nacional de Aduana, considerando los valores importados de tractores, cosechadoras y sembradoras.

El Índice de Inversión en Maquinaria Agrícola (Idima), señala que los valores de importación de estos equipos totalizaron U$S 191 millones en el ejercicio que finalizó en junio, mientras que en el anterior había sido de U$S 179 millones.

Estas inversiones, que comenzaron la zafra con incremento de 18% en el semestre julio-diciembre de 2024, descendió 3% en el primer semestre de 2025. El siguiente gráfico presenta la evolución mensual de las importaciones de maquinaria agrícola en las dos últimas zafras.

Esto coincidió con un contexto de leve incremento de la inversión en la economía uruguaya. En los nueve meses de julio de 2024 a marzo de 2025 la inversión en capital fijo aumentó 3% interanual, según la información disponible de Cuentas Nacionales.

Metodología del Idima

La compra de bienes de capital en Uruguay se realiza en un alto porcentaje mediante importaciones. A partir de esta premisa, el Idima se utiliza como una proxy para evaluar la evolución de la inversión agrícola, considerando las importaciones en dólares constantes de tractores, sembradoras y cosechadoras, sin incluir implementos agrícolas importados o nacionales, ni la venta en plaza de equipos de segundo uso.

En la zafra agrícola 2024-2025 el valor del Idima se situó en 85 (base 06/2010=100).

Características de la inversión agrícola

Analizando los valores importados por clase de equipo agrícola, en la última campaña se mantienen los tractores como los de mayor participación, seguidos por las cosechadoras. La composición de los valores importados de maquinaria agrícola fue la siguiente:

En la zafra crecieron todos los equipos que componen el indicador: cosechadoras 6%, sembradoras y fertilizadoras 4% y tractores 3%.

Respecto al origen de las máquinas importadas, provinieron principalmente de Brasil 38% y Estados Unidos 26%, que representaron 64% de los valores importados.

El resto de las importaciones de equipos provino de la Unión Europea, China, India, Argentina, México y Canadá.

Otras de las características de la inversión es un valor más alto de los equipos, por mayores prestaciones dado el avance tecnológico. Además, en los precios de las maquinarias importadas en los últimos años han incidido factores como el mayor precio del acero y escasez de algunos componentes de los equipos.

Inversión, productividad y sostenibilidad

La inversión por hectárea se situó en U$S 77 en la última zafra, levemente inferior a la campaña anterior, debido al incremento de área.

El indicador sigue por debajo de los valores de las zafras 2021-2022 y 2022-2023, cuando con un contexto favorable de precios se superaron los niveles de reposición de inversiones. Sin embargo, el desempeño de la inversión de las últimas cuatro zafras determinó el incremento del stock de equipamiento agrícola con efecto en las productividades obtenidas.

Por su parte, el indicador de productividad promedio ponderado por hectárea (IPPA) elaborado por Carle & Andrioli, muestra que las inversiones han contribuido al incremento de los rendimientos productivos de 13% de la última década.

En el año 2023 se observa el impacto del bajo rendimiento de la soja. Si se excluye este dato, el aumento de productividad de los últimos 10 años sería de 18%.

Adicionalmente, la inversión posibilita un menor consumo de fertilizantes y combustibles, y la automatización de los procesos productivos, con reducción de costos de los cultivos.

Las nuevas tecnologías incorporadas y la gestión agronómica permiten una agricultura con mayor eficiencia y sostenibilidad, por mayor cuidado de los recursos naturales y del medio ambiente. La inversión en innovación tecnológica del agro es clave para mitigar los riesgos del cambio climático e incrementar la seguridad alimentaria, señala el informe.

Y agrega: los avances de la ciencia y la tecnología aplicados a la actividad brindan oportunidades para la productividad y sostenibilidad de la agricultura. No obstante, el ciclo de precios y rentabilidades agrícolas actuales pueden dificultar el acceso a la oferta tecnológica e innovación disponible en máquinas y equipos.

Resumen y perspectivas

Principales cifras de la inversión agrícola y su contexto en la zafra 2024-2025:

– Importaciones de tractores, cosechadoras y sembradoras: U$S 191 millones

– Variación del indicador de inversión (IDIMA): 4%

– Indicador inversión por hectárea sembrada: U$S 77

– Variación del indicador inversión por hectárea sembrada: – 3%

– Área de siembra en la zafra 2024-2025: 2,490 millones de hectáreas.

– Variación del área respecto a la campaña anterior: 10%

– Variación de la productividad promedio en la zafra: 10%

– Variación de las toneladas producidas en la zafra 2024-2025: 21%

– Precio de los cereales variación índice FAO: -7%

– Variación del precio promedio de los principales productos agrícolas: -20%

– Exportaciones de los productos agrícolas: U$S 1.991 millones (+22%)

– Préstamos bancarios al sector agropecuario: U$S 3.921 millones

– Variación respecto al año anterior: 8%

– Tasa de morosidad del agro: 1,3%

En la campaña agrícola anterior, por efecto de la sequía del verano 2023 y menores precios, los productores ajustaron sus expectativas y redujeron el dinamismo de sus inversiones. En la zafra 2024-2025, a pesar de continuar el ciclo de precios bajos, creció la superficie sembrada y el nivel de las inversiones en maquinaria.

La actividad agrícola presenta oportunidades y riesgos estratégicos, operacionales, de mercado y climáticos. Estos inciden en las rentabilidades esperadas y en sus decisiones de inversión en activos biológicos y en equipamiento.

Por su parte, el cambio climático demanda inversiones para planes de transición e infraestructura para riego. En consecuencia, el productor, además de la inversión en maquinaria agrícola, debe considerar la alternativa de inversión en equipos de riego.

Para la campaña 2025-2026 las estimaciones primarias prevén que se sostendría la alta superficie de cultivos de invierno. Se proyecta un descenso del área de trigo y cebada con una expansión importante del cultivo de colza.

En los cultivos de verano, el arroz, con la caída de precios, podría bajar su área luego del importante incremento de la zafra 2024-2025. La soja, por la situación y perspectivas de precios, presenta desafíos y podría ajustar su superficie cultivada.

Respecto de la inversión agrícola, con el impulso de las cosechas obtenidas a pesar del ciclo de menores precios, se podrían tener expectativas que mantenga su dinamismo en la zafra que está comenzando.

El Cr. Darío Andiroli, director de Carle & Andrioli, analizó los datos del Idima en Agronegocios Sarandí: