En el acto oficial de la Expo Prado, el presidente de la ARU reconoció cosas que el gobierno hizo bien, pero también reclamó políticas que fomenten la competitividad en vez de poner “la carreta delante de los bueyes”.
«Si construimos competitividad, vamos a construir un país mejor, más justo y solidario… Tengan la certeza de que la Asociación Rural del Uruguay (ARU), fiel a su historia y tradición, trabajará en poner el mejor esfuerzo e ideas para lograr esos objetivos», así cerró su discurso el presidente de la ARU, ingeniero agrónomo Gabriel Capurro.
Este sábado se realizó el acto oficial, de cierre de la Expo Prado 2019, con la presencia de distintas autoridades, entre ellos los ministros de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Agr. Enzo Benech; el ministro de Transporte y Obras Públicas, Victor Rossi; y la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz.
Allí, luego de las 11 de la mañana, el presidente de ARU comenzó su discurso recordando su trayectoria de 35 años al servicio del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), que le permitió trabajar con la cría de ovinos y los productores y trabajadores rurales.
“Con ellos compartí largas jornadas, trabajando en los bretes y galpones de esquila. Todos ellos me enseñaron a trabajar mejor con las ovejas», recordó.
Agregó que en el SUL siempre le gustó el debate de ideas, y que en la institución se daban grandes batallas, pero sin que se derramara sangre. “Aprendíamos todos, nadie era dueño de la verdad. Ese es el espíritu de lo que voy a decir… El que tiene que decidir decide y los demás tenemos que trabajar», comentó, a modo de introducción.
Entre los títulos de su discurso anunció que se referiría a que «se produjo la mayor concentración de tierras en 120 años en el país”, y que Uruguay es el país con menor proporción de gente viviendo en el campo en Latinoamérica, a pesar de ser el país que más depende del sector agropecuario.
Indicó que más del 80% de los socios de ARU “somos productores de menos de 1.000 hectáreas, considerados medianos y pequeños productores», dijo en su discurso.
Dijo que asumió la responsabilidad de la presidencia de la gremial, no porque le sobre el tiempo, sino por el compromiso con el legado de sus mayores y para dejarle a sus hijos un país mejor.
La movilización de Un solo Uruguay
Sobre la movilización de Un solo Uruguay, realizada la semana pasada, Capurro dijo que el gobierno tuvo una «clara actitud antidemocrática, que les impidió manifestarse libremente. Algo que la ARU rechaza y considera que no está bien», afirmó.
«El valor de la libertad, en el más amplio sentido de la palabra. No nos gustan las prohibiciones ni las obligaciones, salvo las que marcan la Constitución, las buenas costumbres y el interés general, debidamente fundamentado», señaló.
Aclaró que la ARU no es una organización política ni religiosa, ya que en la institución convive gente de todos los partidos y credos, “pero eso no quiere decir que no hablemos de política, porque de lo contrario no cumpliríamos con nuestro mandato histórico. Pero no hacemos política partidaria», remarcó.
Economía y “la carreta delante de los bueyes”
«Una economía atrae inversiones, las inversiones trabajo, el trabajo crecimiento, el crecimiento mejora la recaudación, y la recaudación permite tener políticas de estado sólidas, en educación, seguridad y salud», dijo Capurro.
Manejó el razonamiento de poner la carreta delante de los bueyes, para explicar por qué varias políticas del gobierno están equivocada. «Cuando ponemos la carreta delante de los bueyes, la carreta se para. Lo primero es la competitividad», aseguró.
Admitió que cuando el país creció “el gobierno hizo cosas muy buenas. Mantuvo la economía orientada al mercado, algo muy importante, sobre todo si miramos como les fue a los países vecinos».
Pero consideró que “el gran debe (del gobierno) fue que no se pensó en términos de competitividad, y no se generaron condiciones genuinas para la competitividad, y en 2014 empezaron los problemas que hoy tenemos».
Dijo que se gasta mucho, que se pasó de US$ 3.000 millones de gastos a más de US$ 18.000 millones. “Nos dicen que es muy difícil de bajar, porque el 60% son jubilaciones y sueldos, 20% transferencias sociales y solo 20% gasto discrecional», comentó.
Pero señaló que ¡aumentar el gasto con 70.000 empleados públicos es fácil, en las jubilaciones se hicieron dos reformas del sistema que aumentan el gasto, y eso es fácil, pero no hacemos las cosas difíciles», dijo.
«Nos comparamos con Argentina y Brasil, dos países que tuvieron una corrupción sistémica en los últimos 15 años, pero crecimos menos que Colombia, Perú, Chile, Bolivia, Perú y Paraguay. Entonces no estamos bien», afirmó.
Agregó que “la inflación de Uruguay, salvo Argentina y Venezuela, es la más alta de América Latina».
Privados sacan músculo y el Estado grasa
Capurro señaló que el discurso oficial le pide al sector privado que sea más eficiente y que incorpore tecnología, sin embargo, aseguró que eso se viene haciendo y los resultados no mejoran.
«Miren el arroz, la mayor productividad y calidad del mundo, y se va a plantar la menor área en 15 años. Miren la lechería, la agricultura, la ganadería, toda la tecnología que se aplicó para mejorar la eficiencia y productividad. Todos sacamos músculo, menos el Estado que sigue acumulando grasa», dijo.
Agregó que los productores “no queremos salarios bajos, pero tener salarios altos y dólar bajo es pan para hoy y hambre para mañana. Es la carreta delante de los bueyes».
Reclamó un gobierno con la misma eficiencia y productividad que se le pide al sector privado, y “que predique con el ejemplo”.
Aplausos para el gobierno
En varias ocasiones Capurro reconoció aciertos del gobierno, y pidió aplausos a la tribuna, “porque es bueno reconocer cuando las cosas se hacen bien”.
Destacó el cambio en la matriz energética, la inversión en infraestructura realizada en este último período de gobierno, la apertura de mercados, los trabajos en inocuidad, servicios agrícolas, huella de carbono, huella hídrica, manejo inteligente de pastizales, manejo responsable de agroquímicos, erradicación de la mosca de la bichera, trabajos en pro de la conciencia agropecuaria, el Plan Ceibal, la UTEC y la digitalización en los trámites del Estado.
En el debe
Si bien reconoció “lo fantástico del cambio en la matriz energética”, lamentó que eso no se refleje en las tarifas. «¿Les parece bien que se esté mandando al sacrificio a sectores como el arroz o la lechería, mientras el Estado subsidia trabajos obsoletos en el mundo y que dan pérdidas año tras año? Las políticas sociales antes de la competitividad es la carreta antes de los bueyes», dijo.
También pidió que las empresas públicas no sean utilizadas para generar gastos sociales. “Deben producir el mejor producto al menor precio, para que las economías puedan insertarse en el mundo», dijo.
Aunque destacó la inversión que se está realizando en infraestructura, señaló el rezago respecto a los países competidores, y puso el ejemplo del puente de Sarandí del Yi, que está roto hace más de ocho meses, generando un aumento de costos y molestias importantes a los productores de esa zona.
También dijo que «los delitos crecen y es un problema sin solución. El abigeato es un tema importante, que castiga mucho a la producción ganadera y ovina, que tradicionalmente fue refugio de pequeños productores, que tiene una alta rentabilidad en relación a la inversión».
El presidente de ARU también lamentó las declaraciones del expresidente de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Alvaro García, quien señaló que la lana había perdido la batalla contra el sintético.
«La industria textil uruguaya que desapareció fue porque no pudo competir con China, por los altos costos de Uruguay. Pero tenemos cuatro empresas topistas que compiten a primer nivel mundial, a pesar de las condiciones desventajosas», señaló.
Consejos de Salarios
Capurro afirmó que otra carreta “bien pesada” del Uruguay son las relaciones laborales. Explicó que las gremiales agropecuarias no se retiraron de los Consejos de Salarios por problemas con los trabajadores rurales, sino todo lo contrario».
«Ojala el salario rural fuera más alto. No queremos ser competitivos en base a salarios bajos de los trabajadores. Pero para que los trabajadores ganen bien a las empresas les tiene que ir bien», dijo.
Agregó que en los Consejos de Salarios “no hay negociación sino imposición. Eso no está bien. Se dice que nos retiramos de los Consejos de Salario porque no queremos negociar con los trabajadores. No es así. No queremos que nos impongan».
También afirmó que “la negociación por rama de actividad lleva a un monopolio, y eso daña al país, al trabajo y a la producción”. En ese sentido puso el ejemplo de las industrias lácteas y el cierre de las pequeñas plantas del interior.
Se refirió al discurso oficial que indica que se crearon más de 300.000 empleos, pero aseguró que los gobiernos no crean un empleo, sino que los crean las empresas privadas. «Lo que los gobiernos hacen es poner gente en el Estado, pero eso no es generar empleo», consideró.
Burocracia eficiente
Capurro dijo que la burocracia es fundamental en cualquier país, pero esta debe ser eficiente.
Planteó que en Uruguay hay excelentes funcionarios públicos, y citó casos en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, en Cancillería y en el Ministerio de Economía y Finanzas.
«Reconocemos el esfuerzo del presidente Vázquez por incorporar el gobierno digital. Lo que será muy importante en los próximos años, para tener un país más competitivo y eficiente. Lamentablemente la fuerza política (Frente Amplio) no lo entendió», dijo.
Recordó que una vez el expresidente Jorge Batlle le comentó que con 300 personas bien calificadas y una burocracia que se administre bien, Uruguay funciona. “Pero se siguen utilizando los cargos políticos para financiar con un porcentaje del sueldo a los partidos. Eso nos es bueno», planteó.
Capurro subrayó que «hace un mes o dos se aprobaron más de 2.000 pases en comisión, de gente que va a trabajar en la campaña política. Les estamos pagando el sueldo para que trabajen en la campaña política».
También dijo que las ineficiencias no son responsabilidad solo del gobierno central, sino también de las intendencias.
Recordó que en el primer gobierno de Vázquez, el presidente le pidió a los ministros que iban a participar de la campaña que renunciaran, sin embargo, “esta vez algunos están de lleno en la campaña, lo que no es correcto. Porque sus tareas exigen la dedicación que corresponde», reclamó.
«Queremos un Estado eficiente, que no traslade sus ineficiencias a los sectores productivos, y que nos ayuden a tener un país más competitivo. Nos gustaría que se predique con el ejemplo», pidió Capurro.
UPM 2
El presidente de la ARU reconoció que la inversión de UPM en la construcción de una nueva planta de celulosa en Uruguay “contribuirá al crecimiento económico del país y consolida a un sector forestal muy dinámico, que diversificó la matriz productiva, que ayudó a su crecimiento económico, y en ese sentido es positiva».
Pero consideró que “hubiera sido bueno que participaran en las negociaciones representantes de los principales partidos del Uruguay, para darle solidez y transparencia a la sociedad».
«Estas grandes empresas tienen gran poder económico y pueden torcerle el brazo a los estados. ¿No sería mejor apostar a las empresas menores, que generan muchos empleos, que tienen dificultades y que hoy deben cerrar?», se preguntó Capurro.
Régimen impositivo
Capurro advirtió que “cuando perdemos plata y nos cobran impuestos fijos nos fundimos, y es lo que ha venido pasando. Se cree que como la tierra se valoriza los productores son ricos. Y eso obedece a que es un bien finito y por eso tiene demanda de los fondos de inversión».
Señaló que las ventajas que genera la forestación, con estos beneficios, hace que muchos productores de alimentos se vuelquen a la producción de celulosa. “ARU considera que UPM 2 debe ser la última planta de celulosa que se instale en el país en estas condiciones», dijo Capurro.
«Los que vivimos de lo que la tierra produce tenemos años buenos y malos. Como los ingresos del Estado bajaron porque la rentabilidad bajó, se agregaron impuestos fijos, y hoy son el 60%. Es algo que no está bien. El endeudamiento del sector es 70% del PIB», aseguró.
Propuso que se exonere de todos los impuestos fijos a los productores de menos de 1.000 hectáreas, “porque Uruguay debe tratar de mantener a su gente en el campo. Los productores no viven de lo que la tierra vale, sino de lo que produce», afirmó el presidente de la ARU.
Despoblación de la campaña
«Nos estamos quedando sin productores, y sin gente en el campo no hay futuro», remarcó Capurro en un momento de su discurso en el acto oficial de la Expo Prado 2019.
Señaló que en Uruguay menos del 5% de la población vive en el campo, en Argentina 8% (a pesar de tener la región patagónica), en Chile 12% (a pesar del desierto y la cordillera), en Brasil 13% (a pesar de tener la Amazonia), en Colombia 19%, en Perú 22%, en Bolivia 31%, Ecuador 36% y en Paraguay 38%.
Por otra parte, indicó que Estados Unidos destina U$S 137.000 millones por año para mantener a la gente en el campo, garantizando precios mínimos, cosechas mínimas; y que la Unión Europea destina 35% de su presupuesto a retener su población rural.
Reconoció que el MGAP, a través de la Dirección de Desarrollo Rural y del Instituto Nacional de Colonización (INC) hacen un esfuerzo, con pocos recursos y que se quedan fundamentalmente en las estructuras administrativas.
Pero criticó que el INC otorgue fracciones tan chicas, de 70, 80 o 90 hectáreas, “condenando a la gente a vivir mal», dijo.
Educación pareja para todos
Manifestó su preocupación por el cierre de las escuelas rurales, y destacó el esfuerzo de maestros, trabajadores y productores, colaborando para mantenerlas, con beneficios, donaciones y mucho trabajo.
«Destacamos el esfuerzo, sacrificio y dedicación a los maestros rurales, quienes merecen nuestro reconocimiento permanente», comentó.
Remarcó que “no es libre quien no tiene los conocimientos y capacidades básicas para presentarse y conseguir trabajos dignos. No es libre quien depende de un plan social para darle de comer a sus hijos».
Consideró que «el mayor avance de un país es una educación pareja, a todo nivel, para todos los niños. No es mayor justicia social igualar los ingresos, sacarle a los que trabajan para que quien puede hacerlo no lo haga. Eso es fomentar el ocio, padre de todos los vicios».
Señaló que para mitigar costos de trabajadores y productores que están en el campo, que deben trasladarse a los pueblos para la educación de sus hijos, ARU gestionó con Mevir un acceso diferencial a la vivienda, así como una asignación familiar diferencial.
Descargue aquí el discurso completo del presidente de la ARU, Gabriel Capurro.
Foto: Twitter.com/gerargp1







