Los últimos negocios de arroz cáscara alcanzaron entre U$S 400 y U$S 405 por tonelada, frente a operaciones de U$S 265 que integraron el precio provisorio. Guillermo O’Brien, presidente de la ACA, señaló que la siembra llevaba un avance del 55% y que el financiamiento acordado con el gobierno contribuyó a mejorar el ánimo del sector.
La recuperación del mercado internacional del arroz mejora las perspectivas de los productores uruguayos, tanto para el ajuste del precio de la zafra anterior como para la cosecha del cultivo que está en plena siembra.
El presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), Guillermo O’Brien, destacó en entrevista con Agronegocios Sarandí que los últimos negocios de arroz cáscara se ubicaron entre U$S 400 y U$S 405 por tonelada, mientras que algunas operaciones que conformaron el precio provisorio habían cerrado a U$S 265.
El ingeniero agrónomo explicó que la demanda de Centroamérica, particularmente de México, está impulsando los valores. Según indicó, la caída de alrededor del 32% en la superficie sembrada en Estados Unidos llevó a compradores que habitualmente se abastecen en ese país a buscar arroz en el sur del continente.
“Es una siembra que, apalancada por la confirmación de la herramienta financiera, está marchando bien y con un mejor ánimo en todos los productores”
La mejora encuentra a Uruguay con aproximadamente el 85% de la zafra anterior vendido. O’Brien señaló que los mayores ingresos de los negocios realizados durante la segunda mitad del año repercutirán en el precio provisorio, que se renegocia el 28 de febrero, aunque aclaró que la magnitud del ajuste dependerá del cierre de las ventas.
Más allá de ese efecto, valoró las señales que ofrece el mercado para la próxima cosecha. A la menor superficie estadounidense agregó una expectativa de reducción de entre 10% y 15% del área arrocera del Mercosur, todavía sujeta a cómo termine la siembra regional.
También mencionó los riesgos de sequía asociados a El Niño en zonas productoras de Asia como otro factor que puede estimular la retención de volúmenes y sostener los precios.
Una siembra adelantada para enfrentar los riesgos climáticos
Al momento de la entrevista (jueves 8 de octubre), la siembra había alcanzado aproximadamente el 55% de una intención de 155.000 hectáreas, entre 3% y 4% menos que el año anterior. O’Brien calificó ese avance como “históricamente alto” para la fecha y lo vinculó con la decisión de adelantar los trabajos ante los pronósticos de un octubre complicado por El Niño.
Si bien la actividad suele comenzar en setiembre en el norte, destacó el avance de la zona este, donde se concentra la mayor superficie del cultivo. Esa región era la que mostraba el mayor progreso porcentual, una situación que consideró atípica.
“Creemos que el crédito va a estar disponible en enero o febrero”
Las bajas temperaturas no habían ofrecido las mejores condiciones para la emergencia, pero el dirigente esperaba que su aumento permitiera emparejar los nacimientos. Para el área pendiente, señaló la importancia de contar con días aptos para sembrar en octubre y ubicar la floración en enero, cuando normalmente existe mayor disponibilidad de radiación solar.
La mejora del negocio podría generar una corrección moderada de la intención de siembra. O’Brien estimó que, si se consolidan buenos nacimientos y se mantienen las señales favorables, podrían agregarse entre 2.000 y 3.000 hectáreas. Sin embargo, no esperaba recuperar la superficie de la campaña anterior.
“No se arma una chacra de arroz en una semana”, expresó, al explicar que resulta difícil incorporar áreas que no tenían encaminada su preparación. Además, advirtió que los costos siguen siendo elevados.

Financiamiento de hasta U$S 500 por hectárea
El presidente de la ACA destacó que la confirmación de una herramienta financiera acordada con el Ministerio de Economía y Finanzas contribuyó a mejorar el ánimo de los productores y a respaldar las decisiones de siembra.
Según explicó, el mecanismo permitirá acceder a un crédito de hasta U$S 500 por hectárea. Su utilización será individual: cada productor que lo tome asumirá el compromiso de repago, mientras que quienes no recurran a él no tendrán esa obligación.
Al momento de la entrevista, restaban la elaboración y aprobación de la ley necesaria y la instrumentación del mecanismo por los actores involucrados. O’Brien estimó que los recursos podrían estar disponibles en enero o febrero. No obstante, subrayó que la confirmación del acuerdo ya permitía afrontar gastos con la previsión de ese ingreso.

La exportación de arroz cáscara como alternativa comercial
Aunque este año se había vendido proporcionalmente más arroz elaborado y menos arroz cáscara que en la campaña anterior, O’Brien defendió la posibilidad de exportar este último cuando los valores lo justifican.
Consideró que esa salida es una “válvula importantísima” para los productores y señaló que el arroz cáscara es un insumo valorado por molinos extranjeros, especialmente en Centroamérica. También mencionó los envíos a Europa de arroz cargo, al que se le retira la cáscara y que luego se procesa en destino.
El dirigente vinculó esa alternativa con los problemas de competitividad de Uruguay. Sostuvo que, en determinadas circunstancias, los costos de la transformación industrial pueden reducir el valor que recibe la fase primaria, por lo que defendió mantener abierta la exportación cuando el negocio lo permite.

Advertencia por el daño del conflicto portuario
O’Brien expresó especial preocupación por las consecuencias del conflicto en el puerto y advirtió que su alcance podría conocerse en los próximos dos o tres años. A su juicio, los incumplimientos de las fechas de carga afectan a uno de los principales activos comerciales de Uruguay: la confiabilidad de los contratos.
Explicó que las exportaciones en contenedores dependen de escalas de buques que recogen cargas en distintos puertos de la región. Cuando los contenedores no pueden embarcarse, las líneas marítimas pueden suspender la parada en Montevideo, con efectos sobre la disponibilidad del servicio y la relación con los compradores.
“En Uruguay debemos seguir trabajando en mejoras que permitan sacarle costos a los combustibles”
Esa modalidad ha ganado importancia para el arroz elaborado, porque permite vender a empresas pequeñas e incluso supermercados que adquieren unas 25 toneladas mediante un contenedor. Por eso, el dirigente sostuvo que el impacto va más allá de las cargas demoradas y compromete la credibilidad de los negocios pactados con Uruguay.
Finalmente, al referirse al aumento de los combustibles, señaló que cualquier suba agrava los problemas de un país con altos costos y falta de competitividad. Reconoció la incidencia de la situación bélica internacional sobre el petróleo, pero reclamó continuar trabajando sobre componentes internos del precio, como el subsidio al boleto a través del gasoil y los costos de distribución.
Foto principal: ACA.







