Argentina y Japón acordaron las condiciones sanitarias para que la carne bovina producida en las zonas libres de fiebre aftosa con vacunación pueda ingresar al mercado japonés. La decisión incorpora a las principales regiones ganaderas argentinas, aunque todavía deberán habilitarse los frigoríficos exportadores. El arancel y la fuerte presencia de Australia y Estados Unidos aparecen como los principales desafíos comerciales.
Argentina dio un paso largamente esperado para ampliar su presencia en uno de los mercados de carne bovina de mayor valor del mundo. Después de casi dos décadas de negociaciones, Japón acordó las condiciones zoosanitarias que permitirán el ingreso de carne procedente de la zona argentina libre de fiebre aftosa con vacunación, incorporando así a las principales regiones ganaderas y frigoríficas del país.
El alcance de la decisión requiere una precisión. Japón ya permitía desde 2018 las importaciones de carne bovina procedente del sur de Argentina, reconocido como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación. El nuevo acuerdo, alcanzado el 30 de setiembre, extiende el acceso a la denominada región norte, que comprende, entre otras provincias, Buenos Aires —excepto el partido de Patagones—, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Corrientes y las restantes provincias ubicadas dentro de la zona reconocida como libre de aftosa con vacunación.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina informó que el proceso constó de 12 etapas y que las gestiones habían comenzado en 2006, aunque recibieron un nuevo impulso a partir de 2024. Según el gobierno argentino, el acuerdo comprende carne bovina y lengua procedentes de la zona libre de aftosa con vacunación.
El paso decisivo se había producido en febrero de este año. El Subcomité de Sanidad Animal del Consejo de Política Alimentaria, Agrícola y Rural de Japón concluyó entonces que el riesgo de introducción de fiebre aftosa a través de carne bovina desosada procedente del norte argentino era extremadamente bajo siempre que se aplicara un adecuado proceso de maduración. Esa evaluación permitió avanzar posteriormente en la definición de las condiciones sanitarias entre ambos países.

Desosado y maduración
El Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) estableció que, debido al estatus sanitario de la región incorporada al acuerdo, la carne deberá someterse a procesos de maduración destinados a inactivar el virus de la fiebre aftosa y de desosado.
Se trata de condiciones similares a las que Japón aplica a Uruguay, país reconocido como libre de fiebre aftosa con vacunación y que ya está autorizado a exportar carne bovina al mercado japonés bajo ese esquema sanitario.
Para la región patagónica argentina las condiciones son diferentes. Al tratarse de una zona libre de aftosa sin vacunación, Japón ya admite sus carnes sin exigir los procesos de maduración y deshuesado previstos para la zona con vacunación.

Los embarques todavía no pueden comenzar
Pese a la relevancia del acuerdo, la apertura comercial no será inmediata.
El propio MAFF aclaró que el entendimiento sobre las condiciones zoosanitarias no significa que puedan comenzar automáticamente las importaciones procedentes del norte argentino. El gobierno japonés deberá realizar inspecciones de los establecimientos frigoríficos y solamente podrán exportar aquellos que posteriormente sean reconocidos como aptos para cumplir los requisitos acordados.
La información disponible en el Servicio de Cuarentena Animal de Japón señala expresamente que, por el momento, no existen establecimientos de la región norte argentina habilitados para exportar a Japón.
Desde el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) estiman que los primeros embarques podrían concretarse durante el primer trimestre de 2027, una vez realizadas las inspecciones y completadas las habilitaciones correspondientes. Su presidente, Georges Breitschmitt, destacó además las oportunidades que podría presentar la lengua bovina, un producto particularmente apreciado en el mercado japonés.

Un mercado de 500.000 toneladas
La importancia de Japón no reside solamente en el volumen, sino también en el valor de su mercado.
Datos oficiales japoneses muestran que durante el año fiscal 2025 las importaciones de carne bovina alcanzaron 508.087 toneladas, 0,4% más que el ejercicio anterior. De ese volumen, 172.943 toneladas correspondieron a carne refrigerada y 334.885 toneladas a congelada.
Australia y Estados Unidos dominan ampliamente ese comercio.
En carne refrigerada, Australia colocó 92.471 toneladas y concentró 53,5% de las importaciones japonesas, mientras Estados Unidos aportó 64.427 toneladas, equivalentes a 37,3%. En congelados, Australia alcanzó 163.292 toneladas, con 48,8% del mercado, y Estados Unidos 117.088 toneladas, con una participación de 35%.
Argentina deberá, por lo tanto, ingresar a un mercado abastecido por proveedores consolidados y con relaciones comerciales desarrolladas durante décadas.
El gobierno argentino estima que Japón realiza compras de carne bovina por más de U$S 3.000 millones anuales, lo que explica el interés de la industria exportadora en conseguir acceso desde las principales regiones productoras del país.

El arancel, otro desafío
Superada la barrera sanitaria, el siguiente desafío será comercial.
Argentina no dispone de las mismas preferencias arancelarias que algunos de los principales proveedores de Japón. La tarifa japonesa de Nación Más Favorecida para diferentes posiciones de carne bovina fresca, refrigerada y congelada se ubica en 38,5%, mientras diferentes acuerdos comerciales permiten el ingreso de carne de algunos competidores con aranceles sustancialmente menores.
El sector privado argentino ya advirtió sobre este punto. Ulises Forte, consejero del IPCVA, sostuvo que después de obtener la autorización sanitaria deberá analizarse si el negocio resulta comercialmente competitivo. Entidades y especialistas del sector también señalaron que la diferencia arancelaria frente a proveedores consolidados será uno de los factores que condicionarán el desarrollo de las ventas.
La oportunidad podría estar inicialmente más vinculada a determinados productos y nichos de alto valor que a grandes volúmenes. Japón posee un mercado sofisticado, con elevados estándares de calidad, mientras la lengua bovina aparece como uno de los productos con especial potencial para la industria argentina.

Un reconocimiento sanitario con impacto regional
Más allá del volumen que Argentina consiga colocar, el acuerdo tiene otra dimensión relevante para el comercio regional de carne: Japón aceptó un protocolo para producto originado en una zona libre de aftosa con vacunación.
El antecedente resulta particularmente significativo para Uruguay. El propio gobierno japonés recordó al anunciar el acuerdo que Uruguay posee el mismo estatus de país libre de aftosa con vacunación y que sus carnes ya ingresan bajo condiciones sanitarias similares.







