El expresidente de la Cámara de la Industria Frigorífica participó del proceso, en representación del sector privado, y celebra que luego de 25 años se firme el tratado.
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea demandó más de 25 años desde sus primeros intercambios hasta su firma, que se concretará este sábado 17 de enero, en Asunción, Paraguay.
Uno de los negociadores del sector privado fue Daniel Belerati, quien hasta hace unos días ocupó la presidencia de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF).
“Les había dicho a los muchachos en la Cámara que el día que se cierre el acuerdo UE-Mercosur me iría, y me terminé yendo antes. Renuncié a la presidencia el 1° de diciembre, y con ese gusto amargo de que después de 22 años y medio trabajando con un objetivo tan claro y tan importante, fue frustrante irse sin la sin el resultado”, comentó Belerati este viernes en Agronegocios Sarandí.
El expresidente de CIF consideró que el acuerdo “es trascendente para el Mercosur” y “mucho más trascendente para Uruguay”, porque es un país que “depende de la exportación como ningún otro”, por el tamaño de su mercado interno. “Podemos crecer solo hacia afuera”, dijo.
Cronología
Desde su creación, a principios de la década de los años 90, el Mercosur “había resultado en una especie de corset, donde a Uruguay permanentemente lo han tenido atado, sin poder negociar por afuera”, expresó Belerati.
Mencionó que solo hubo un antecedente de tratado de libre comercio de Uruguay con México, que se firmó durante el gobierno de Jorge Batlle.
“Hoy podemos festejar que se ha cerrado un acuerdo que es un precedente después de 34 años del Mercosur (…) En el mundo ya se nos había perdido el respeto desde el punto de vista de la negociación, porque quien tiene muchos frentes, como ha tenido el Mercosur, no podía cristalizar con nadie, el problema estaba en nosotros”, dijo.
“Hoy podemos festejar que se ha cerrado un acuerdo que es un precedente después de 34 años del Mercosur”
Analizó que si bien los europeos “han defendido el sector agrícola de una forma desmesurada y equivocada, nosotros también”. Recordó “cuando fracasó” el acuerdo en octubre de 2004, en Brasilia. “Estuvimos a 15 minutos de cerrar” y el presidente argentino Néstor “Kirchner se negó a que se firmara”, comentó.
Y posteriormente, en 2010, “también estuvimos a dos días, en Bruselas, de cerrar el acuerdo, y fue el presidente brasileño (Luiz Inácio Lula da Silva), quien cerró las puertas”.
Belerati señaló que “Uruguay y Paraguay siempre han impulsando el acceso y concretar” el acuerdo, y “muchas veces cediendo en una cantidad de cosas, pero con el objetivo último y mayor de concretar un acceso prioritario para la carne uruguaya, que terminó con esta sorpresa del año 2026”.
Positivo
El expresidente de la CIF consideró que el acuerdo “es muy bueno, por el acceso, por la posibilidad de incrementar nuestras exportaciones a la Unión Europea, que valoran la carne uruguaya y la Argentina muy especialmente, por su calidad, por su terneza y por su prestigio”. Por lo tanto, sostuvo que desde el punto de vista comercial “es brutal, muy bueno”.
Y además, consideró que “es trascendente desde el punto de vista estratégico”, porque “tenía que llegar un momento en que orientáramos la brújula hacia otro lado”.
¿Se terminaron las medidas paraarancelarias?
Para Belerati “hoy se acabaron” las exigencias que imponía, como cortes exclusivos de la de la cuota Hilton, que era para animales alimentados exclusivamente a pasto, o la cuota 481, que también era para determinados cortes y se exigía una edad máxima de 30 meses.
Ahora, “con la cuota Mercosur podemos vender lo que sea, carne enfriada, congelada, los mejores cortes o los más baratos. Es una gran libertad para el sector, tanto para el productor ganadero como para nosotros. No tener limitaciones permite no solo estar en los restaurantes de altísima calidad en donde estamos ahora, sino también llegar tal vez a otros lugares donde se valoren productos que en otro mercado no se alcanzan precios relativamente altos”, analizó.
Cuota de 99.000 toneladas
El volumen de carne al que accederá el Mercosur en el marco de este acuerdo es de 99.000 toneladas peso carcasa. “No es algo que uno pueda destacar por su dimensión”, dijo Belerati.
Recordó que en el inicio de la negociación el Mercosur planteó que la cuota fuera del 5% del mercado, 315.000 toneladas, y en 2016 la Unión Europea hizo la contraoferta de 99.000 toneladas.
“Yo le decía a la comisaria europea en la negociación, la doctora Gallina, de Italia: dese cuenta que usted nos está ofreciendo en un mercado donde hay 450.000 millones de habitantes 99 millones de kilos, son 220 gramos por persona por año, son dos hamburguesas, eso es lo que estamos discutiendo”, indicó.
“No se puede estar escandalizando al mundo con que se va a derrumbar toda la producción agrícola europea por 60.000 toneladas de arroz y 99.000 toneladas de carne”
Agregó que “eso no le va a mover el piso a la producción agropecuaria de la Unión Europea, ni a los franceses, ni a los irlandeses, ni a los polacos (…) con 99.000 toneladas quede tranquila, lo único que van a recibir es una carne de mejor calidad, con una certeza mejor, que le va a permitir al consumidor europeo sólo eso, acceder a un nivel ínfimo allá arriba de la pirámide de calidad”.
El expresidente de CIF opinó que “no se puede estar escandalizando al mundo con que se va a derrumbar toda la producción agrícola europea por 60.000 toneladas de arroz y 99.000 toneladas de carne”.
Distribución de la cuota de 99.000 toneladas entre los países del Mercosur
Belerati recordó que el 30 de junio de 2019, en Buenos Aires, se cerró el acuerdo en la parte de bienes. Y en julio de ese año el Foro Mercosur de la Carne se reunió en la Rural de Palermo para proceder a la distribución. “Inmediatamente percibimos que iba a estar muy complicada la negociación entre los privados”, reconoció.
Señaló que en ese marco Paraguay, que no tenía antecedentes de exportación a la Unión Europea, exigía 25% de la cuota, porque “sostenían, con cierto criterio razonable, que somos cuatro países y se debía dividir entre cuatro”.
Por otro lado, Argentina planteó que la exención del 20% que tiene el Hilton no debía ser considerada para la distribución de la cuota. Dentro de este tratado se consiguió que la Unión Europea le saque el 20% de recargo que tiene la cuota Hilton. Por lo tanto, allí “hay una ventaja arancelaria que es parte del tratado”, señaló.
“A nuestro juicio esa ventaja arancelaria tiene dimensiones absolutamente diferentes, porque si Argentina tiene 29.500 toneladas de Hilton, sacarle el 20% son U$S 90 millones que se ahorra de aranceles. O sea, cuando esto entre a funcionar, Argentina se va a ahorrar U$S 90 millones al entrar en la Unión Europea, sin considerar el cupo de 99.0000 toneladas”, detalló.
“El acuerdo en sí mismo implica que para Argentina, antes de empezar a cumplir una tonelada del cupo, ya tiene U$S 90 millones en el bolsillo, y nosotros U$S 15 millones, y eso lo tenemos que defender (por la exención del 20% de la cuota Hilton)”.
Por otro lado, admitió que Uruguay tiene 5.700 toneladas de cuota Hilton, que le significarán U$S 15 millones y, por lo tanto, “el acuerdo en sí mismo implica que para Argentina, antes de empezar a cumplir una tonelada del cupo, ya tiene U$S 90 millones en el bolsillo, y nosotros U$S 15 millones, y eso lo tenemos que defender”.
Después de cuatro reuniones, dos en Argentina, una en Asunción y una en Montevideo, “llegamos a la conclusión los uruguayos de que los privados no nos íbamos a poder poner de acuerdo por las posiciones irreductibles de Argentina y de y de Paraguay”, comentó Belerati.
Por lo tanto, se definió que “lo mejor es que los negociadores profesionales de la de la Cancillería y del Ministerio de Economía”. Y destacó especialmente el rol de la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, y del economista Juan Labraga, del Ministerio de Economía y Finanzas, en la negociación.
“Fueron el factotum trascendente que permitió abrir muchísimas puertas y remover fantasmas de los dos lados, dentro del Mercosur y con los europeos. Contamos con negociadores de gran fuste. Hay que confiar en que las cancillerías se pongan de acuerdo y distribuyan el cupo en la forma genérica que corresponde”, opinó.
“Creo que tenemos que tener confianza en los negociadores, darles ánimo para que logren algo que sea equitativo y razonable, no sacar ventaja a ningún país, porque sino eso después deja heridas y vienen por la revancha”, planteó.
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