El nuevo presidente del instituto detalló los objetivos que se plantea, el trabajo de transferencia de tecnología en ganadería y la situación presupuestal, entre otros temas.

El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) buscará orientarse más a la “transformación del mundo real”, dijo en entrevista con Agronegocios Sarandí el nuevo presidente de esa institución, Ing. Agr. Miguel Sierra.

Además, detalló los objetivos que se plantea, así como la situación presupuestal del organismo y el trabajo de transferencia de tecnología que liderará el Instituto Plan Agropecuario.

Objetivos

Al comienzo de la entrevista Sierra aclaró que “venimos a potenciar” y no a “refundar” INIA, alineado con los mensajes que ya habían expresado tanto el presidente de la República, Yamandú Orsi, como el titular del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Alfredo Fratti.

Entre las áreas a mejorar que identificó, planteó fortalecer el equipo directivo, con la creación de una Gerencia de Gestión de la Investigación, ya que el área de Innovación y Valorización “hay que actualizarla a los nuevos tiempos”.

Comentó que INIA tiene una larga tradición en cultivares, “en eso es muy potente, pero ahora ya empiezan a surgir vacunas en el área de salud animal, genes, bioinsumos, aplicaciones informáticas, y cada una de ellas tiene un mundo de protección intelectual, actores, negociación, que es muy distinto al de los cultivares, donde tenemos todavía un fuerte protagonismo”.

También explicó que seguirá la estrategia de la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa), en cuanto a la orientación al impacto. “Ahí creemos que, sin contratar con nueva gente, reorganizando las capacidades internas, podemos crear una unidad de impacto importante”, consideró.

Señaló que ese impacto va muy asociado a la transferencia, a la “transformación real”. Evaluar si esas líneas de investigación, pasado un tiempo, mejoraron la productividad, si se logran más kilos de arroz, más kilos de leche o más kilos de carne; si redujo la aplicación de agroquímicos y se complementa con control biológico, si se creó un consorcio en una zona del país que estaba con índices de desarrollo humano muy bajos y, a partir de algunos emprendimientos del INIIA con actores privados, se generaron oportunidades de desarrollo agroindustrial, describió a modo de ejemplo. “Orientarnos más a la transformación del mundo real”, sintetizó.

“Creemos que, sin contratar con nueva gente, reorganizando las capacidades internas, podemos crear una unidad de impacto importante”

Agregó que en el medio está el impacto académico, pero “no nos podemos quedar solo ahí, ni tampoco desarrollando tecnologías que luego no se adoptan”.

Dijo que cada cadena es un mundo, pero planteó ejemplos de éxito en los distintos rubros. “En el arroz tenemos círculos virtuosos con la ACA (Asociación Cultivadores de Arroz) y con la Gremial de Molinos (Arroceros); en lechería tenemos la Red Tecnológica con el Sector Lácteo; en agricultura tenemos experiencia con las cooperativas, en el Grupo Soja y el Grupo Trigo”, dijo.

Con el sector hortifrutícola también “hay una experiencia virtuosa de los Fondos de Promoción de Tecnología Agropecuaria (FPTA), con los técnicos sectoriales, y se han desarrollado proyectos de control biológico en horticultura y fruticultura, de alto impacto, de reducción de uso de agroquímicos y mallas para proteger de granizo y de las plagas”, señaló.

Pero también admitió que en ganadería “quizá tenemos que mejorar y fortalecer el vínculo con el Instituto Plan Agropecuario (IPA), ahí va a hacer una fuerte apuesta el ministro (Fratti), y el INIA va a tener que jugar fuerte”.

Sierra explicó que, por ley, INIA tiene que articular una transferencia de tecnología “efectiva” con actores públicos y privados, pero “nos falta a veces la última milla, que no nos toca hacer, pero si no se hace no hay impacto”.

Extensión

El programa de extensión en ganadería, que se fijó el actual gobierno para impulsar la productividad de la cría, sería liderado por el IPA, con la contribución de varios organismos a través de un comité científico. INIA aportará el conocimiento de expertos como Graciela Quintans, Fabio Montossi, Andrea Ruggia, Clara Villalba y Alejo Menchaca en salud animal, mencionó Sierra.

“Está demostrado que en Uruguay tenemos una cantidad de soluciones tecnológicas, que la adopción es muy baja, y ahí tenemos que ver qué está pasando. El proyecto Ganadería y Clima, y algún otro, demostraron la coinnovación, hacerlo con los productores, con su familia, hacer el proceso conjunto, enseñar, estar acompañando en la dinámica grupal con otros productores”, indicó el presidente del INIA.

Agregó que “también es importante para ver al otro, cómo resolvió algunos temas en condiciones similares, y no una estación experimental, que a veces el productor lo ve como muy lejano”.

“Está demostrado que en Uruguay tenemos una cantidad de soluciones tecnológicas, que la adopción es muy baja, y ahí tenemos que ver qué está pasando”

Ante la discusión sobre si la mejora de los índices de cría se logra a través de la extensión o de la tracción de la cadena cárnica, Sierra indicó que “esto hay que verlo cada vez más integralmente, porque si tracciona la industria y no hay capacidad de adopción, no se mueve la aguja; y a su vez, si también generamos más terneros, pero la industria no supera esa capacidad ociosa que tiene, vamos a tener un cuello de botella”.

Sostuvo que “cada vez esta dinámica es más sistémica” y que “hay que integrar a todos los actores”, porque “todos somos parte del problema y parte de la solución para salir adelante”.

Inteligencia artificial

También anunció que “nos vamos a vincular con Embrapa, en el mundo de la ciencia de datos, inteligencia artificial, big data”. Dijo que “tenemos gente valiosa, tenemos experiencia, pero como sistema, nos falta mejorar mucho, tanto en la institución como la interoperabilidad de los datos del Ministerio (de Ganadería, Agricultura y Pesca), con los de Opypa (Oficina de Promgramación y Política Agropecuaria), con los de INIA, con los del sector privado”.

Señaló que esa es “una red mucho más potente e inteligente, porque hoy los datos, no te diría que son todo, pero son muy importantes para agregar y capturar valor”.

Presupuesto

Consultado por los recursos del INIA, Sierra respondió que “tenemos el desafío este año de negociar la Ley de Presupuesto”. A propósito, dijo que se han planteado tres acciones claves. “Una es que se respete la ley, y si hay que negociar la ley, que se establezca claramente, y que vengan los aportes que corresponden”, puntualizó.

Detalló que pasado el año 2024 entra en vigencia la ley original de INIA, que “es el 4 x 1.000 del Imeba, y una contraparte similar de Rentas Generales, como mínimo”.

“Obviamente se va a abrir un proceso de negociación ahora, pero creo que eso debería estar vigente. Luego, también tenemos el plan estratégico, plantearnos un uso más eficiente de los recursos”, señaló.

Sierra consideró que “hay mejoras que se pueden hacer” y que “vamos a apostar fuerte a diversificar las fuentes de financiación del instituto, tanto nacionales como internacionales”.

Señaló que “queremos fortalecer el área de cooperación internacional con actores especializados en formular y capturar proyectos, que hay muchos en la vuelta, de metano, cambio climático, agua, riego, biodiversidad. Hay un montón de líneas estratégicas en la región y en el mundo, y hay que saber posicionarse, formular los proyectos e implementarlos”.

“Queremos un equilibrio destinado a personal, a recursos humanos, no excedernos mucho más del 70% (del presupuesto), para tener un 20% o similar de infraestructuras y un 10% para investigar”

Consultado sobre cuánto le está debiendo el Estado en este momento a INIA. Respondió que “se pagaron tres cuotas por 2024, que está previsto que se pague en seis cuotas, y luego seis cuotas correspondientes a 2025”.

“Hasta ahora pagaron tres cuotas, correspondientes a 2024. Tenemos expectativa de que eso siga adelante. Hubo un retraso en el cobro del Imeba, pero esperemos que se actualice. Y luego traemos una deuda histórica del Estado, de más de US$ 36 millones”, informó.

El presupuesto anual de INIA es de US$ 60 millones, aproximadamente. INIA, a su vez, tiene que financiar los FPTA, que son un 10% del presupuesto, del cual no se puede servir, porque es para terceros actores, indicó.

“Ahí está también el equilibrio que hagamos en la gestión. Queremos un equilibrio destinado a personal, a recursos humanos, no excedernos mucho más del 70% (del presupuesto), para tener un 20% o similar de infraestructuras y un 10% para investigar”, dijo.

Planteó como ejemplo la situación crítica que atraviesa el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de Argentina, que está destinando el 95% de su presupuesto a los recursos humanos. “Si llegas a ese extremo ya estás pagando sueldo para que la gente vaya a la oficina, y no es la idea”, dijo Sierra.

En INIA trabajan 740 personas en cinco estaciones experimentales, el 94% de la gente está en el interior, y en ese plantel 150 son investigadores, cerca de un 80% con doctorado.