El consorcio se propuso el desafío de producir fibra de 13 y 14 micras, además de abrir una línea de investigación vinculada al engorde de corderos; a mediano y largo plazo trabajará en la medición de emisiones de metano y eficiencia de conversión.

El Consorcio Regional de Innovación en Lanas Ultrafinas (Crilu) vendió la lana de las zafras 2024 y 2025, proveniente del Núcleo Genético Ultrafino de la Unidad Experimental Glencoe, a través de una licitación, bajo la modalidad de llamado a precios.

Como resultado del proceso, se recibieron tres ofertas, adjudicándose la licitación a la empresa Tops Fray Marcos S.A., con valores de U$S 11,60 por kilo para la zafra 2024 y U$S 11,85 por kilo para la zafra 2025 (vellón, base sucia), y U$S 1,00 por kilo para los subproductos.

La oferta fue presentada a los operadores laneros bajo condiciones previamente establecidas, incluyendo sistema de pago 90/10 (base sucia) y plazos de 30% a los 30 días y 70% a los 60 días de adjudicada la licitación.

En total, se ofertaron 10.391 kilos de lana, de los cuales 4.864 kilos correspondieron a vellón A, con un diámetro promedio de 15,5 micras, acondicionados grifa verde y con certificación RWS, confirmando un producto de altísima calidad textil y fuerte diferenciación internacional.

“si te acompañan los precios, mucho mejor, como es este caso, porque también muestra que esto es un negocio rentable para el productor”

En diálogo con Agronegocios Sarandí, el investigador principal referente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) e integrante del Crilu, Ing. Agr. Fabio Montossi, comentó que los proyectos de investigación son de largo plazo, y más cuando involucra objetivos genéticos.

Explicó que, si las decisiones “van copiando los vaivenes del mercado”, se puede “cometer un error”. Entonces, mantener la orientación, “siempre pensando que tenemos que tomar la responsabilidad de riesgo por los productores, es parte de la investigación y de los procesos”, señaló.

Y agregó que “si te acompañan los precios, mucho mejor, como es este caso, porque también muestra que esto es un negocio rentable para el productor”.

El investigador de INIA dijo que es una “ventaja estar con productores y bien asesorados”, ya que el año pasado se tomó la decisión de no vender, porque “no estaba consolidado algo que estábamos esperando que pasara con el mercado, que aumentara la demanda y, por ende, los precios”.

“Fue una decisión correcta, porque todos los proventos que se generan por la venta de lana, de servicios genéticos, de producción de carne, vuelve al consorcio para investigación y transferencia”, describió.

En tal sentido, “tenemos que cuidar cada pesito que nos dieron los productores, o con un capital inicial, semilla, que fue el inicio, o por cada servicio que recibe el productor, el propio Consorcio se lo cobra para recapitalizarse y cumplir con sus objetivos”, detalló.

Orientación

Montossi explicó que el Crilu mantiene el objetivo de seguir afinando la lana, ya hacia los rangos más extremos del ultrafino, que empieza de las 16 micras hacia abajo. “Ya estamos en el núcleo con 15,5 micras, pero nos hemos puesto el desafío de probar producir lana de 13, 14 micras en nuestras condiciones”, dijo. Al tiempo que confirmó que ya hay animales que están en ese diámetro.

“estamos vinculados también a la medición de emisiones de metano y la eficiencia de conversión; no solo a aspectos de eficiencia, sino también a una mirada de una producción más sostenible dentro del rubro”

Pero también sostuvo que el objetivo es no perder los otros componentes, que son claves en el negocio ovino, como la producción de carne. En tal sentido, informó que “abrimos una línea de investigación vinculada con el engorde de corderos, para evaluar la calidad de la carne que se produce con distintas edades, porque en el negocio del Merino se puede producir un cordero pesado, pero también un borrego, por la lógica de los sistemas de producción”.

Y con una mirada más de mediano a largo plazo, se plantea el aspecto ambiental, y por eso “estamos vinculados también a la medición de emisiones de metano y la eficiencia de conversión; no solo a aspectos de eficiencia, sino también a una mirada de una producción más sostenible dentro del rubro”, dijo.

Los productores

Son 85 los productores que participan del proyecto del Crilu, en 10 de los 19 departamentos de Uruguay, fundamentalmente ganaderos, mixtos.

“Tenemos productores que no tienen 300 hectáreas y tenemos productores de más de 5.000 hectáreas. Una amplitud de gente que se desarrolla con una producción más familiar, otra más empresarial, unos produciendo sobre campo natural y algunos ya más intensificando la producción ganadera en términos generales y la ovina en particular”, describió.

Impacto económico

Crilu e INIA han realizado evaluaciones de impacto de la investigación. “Hicimos una evaluación independiente de este proyecto, a través de una consultora, y generó U$S 50 millones de impacto”, destacó Montossi.

Al preguntarle a los productores sobre el impacto del proyecto, el 90% lo calificó como positivo en las encuestas realizadas. Estos resultados “nos muestran claramente que no sólo aumentaron la productividad, sino que también aumentaron el ingreso por haber ido hacia esta orientación productiva”, destacó el investigador principal referente.

Además, indicó que los monitoreos de las empresas, que realizan el Instituto Plan Agropecuario y Fucrea, también confirman estos resultados.

Escuche la entrevista completa con el Ing. Agr. Fabio Montossi: