Se trata de una tecnología de control biológico, de origen francés, para reducir el uso de insecticidas.

Uruguay comenzó a recorrer el camino del control biológico de plagas en el cultivo de soja, con el objetivo de reducir el uso de agroquímicos.

Con la participación del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, del director de los Servicios Agrícolas del MGAP, Federico Montes y de representantes de la embajada de Francia, Facultad de Agronomía, Barraca Erro, Biophilia/Bioline Francia y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) se llevó adelante en un predio de Dolores la liberación de cápsulas con huevos de avispas para el control de plagas en cultivos de soja no transgénica.

El proyecto denominado Tecnología Innovadora de Control de Plagas en el Cultivo de Soja apunta a que en un futuro Uruguay pueda producir soja no transgénica y diferenciarse por no tener impacto ambiental al apostar al control biológico de plagas como la lagarta.

Durante la ejecución del proyecto se liberaron cápsulas con huevos de avispas de una especie específica, que luego de que eclosionen parasitarán con sus propios huevos al insecto plaga (la lagarta).

“Trabajar con insectos no es algo sencillo y menos en control biológico. Este proyecto (…) tendrá un impacto importante, sobre todo en cultivos intensivos, donde era necesario tener un avance”, dijo Montes

Para la distribución de las plagas se utilizó maquinaria adaptada especialmente para esta tarea, con el fin de distribuir unos 100.000 huevos por hectárea, en un área total de 1.500 hectáreas.

El director de Servicios Agrícolas del MGAP, Ing. Agr. Federico Montes, comentó en entrevista con Agronegocios Sarandí que esta es una propuesta innovadora, que si bien se trata de una tecnología que ya se utiliza en algunas partes del mundo, hay que adaptarlas a las condiciones de Uruguay.

“Trabajar con insectos no es algo sencillo y menos en control biológico. Este proyecto es un trabajo que se viene realizando hace años, con Facultad de Agronomía y fue muy valorado por la ANII, que tendrá un impacto importante, sobre todo en cultivos intensivos, donde era necesario tener un avance”, expresó.

«Tiende a tener un manejo que permita reducir el volumen de agroquímicos utilizado, para que después las avispas se instalen como enemigos naturales y así tener un control permanente”, explicó

La lagarta es una de las plagas que ataca a la soja, y en la producción convencional se utilizan insecticidas para combatirla, pero el control biológico siempre ha sido una posibilidad alternativa al uso de agroquímicos, cuando se da un clima favorable, y en otros casos es complementaria.

“En todos los casos lo que tiende es a tener un manejo que permita reducir el volumen de agroquímicos utilizado, para que después las avispas se instalen como enemigos naturales y así tener un control permanente”, dijo Montes.

El jerarca indicó que en la producción de soja de Bolivia se utiliza desde hace algunos años. Agregó que este método de control biológico tiene una tecnificación importante, porque requiere hacer un monitoreo muy preciso al momento de liberarla, y después hacer un conteo del nivel de parasitismo que se está teniendo en el campo, por lo tanto después hay que recolectar huevos de lagarta, para determinar cuántos están parasitados.

“Es un trabajo muy bueno a nivel mundial y es un privilegio para Uruguay tenerlo acá”, comentó el director de Servicios Agrícolas

Montes remarcó que la empresa francesa que está detrás del desarrollo de esta tecnología tiene un altísimo nivel profesional. “Es un trabajo muy bueno a nivel mundial y es un privilegio para Uruguay tenerlos acá”, dijo.

Montes también comentó que falta ajustar los costos de esta tecnología, para que los productores puedan adoptarla, pero consideró que es bueno tener la posibilidad de ver cómo actúa un enemigo natural de una plaga para el cultivo de soja.

Agregó que luego tiene que acompañar el cultivo, porque en la medida que reaccione bien, se irá incorporando al uso productivo.

Foto: MGAP