Sostiene que el producto llegó a Montevideo y frena las ventas del sector; reclama más controles en rutas y mayor celeridad de la Justicia.

El contrabando de carne de pollo desde Brasil dejó de ser un problema de fronteras. Eso es lo que alerta la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra), que emitió un comunicado de preocupación y viene manteniendo reuniones con la Dirección Nacional de Aduanas y otras autoridades para buscar respuestas a un fenómeno que, según el sector, está golpeando las ventas de producto nacional, particularmente de suprema, y plantea serios riesgos sanitarios para el consumidor.

“Lo que llama la atención es que ya hace unos cuantos meses que se percibe el avance del contrabando, que ya no es solo de frontera, sino que se está en Montevideo”, señaló en diálogo con Agronegocios Sarandí el Ing. Agr. Federico Stanham, director ejecutivo de Cupra.

La primera señal: un camión volcado en el centro del país

La alarma se encendió en enero de este año cuando un camión volcó en el centro del país y sus conductores abandonaron el vehículo. La carga que transportaba era carne aviar proveniente de Brasil, ingresada de contrabando y con destino a Montevideo. “Esa fue la primera señal, porque ya no es ese contrabando de hormiga, de subsistencia, de algún comercio. Era un camión que se dirigía a Montevideo y el tema es más grave”, explicó Stanham.

Desde entonces, la gremial recibió reportes de dos fenómenos concretos en el mercado: dificultades para colocar la suprema nacional, especialmente en carnicerías de barrio, y presencia visible en plaza de producto con características propias de la suprema brasileña —tipo de presentación y formato distintos al nacional—, en un contexto donde las importaciones formales llevan dos o tres meses en niveles prácticamente nulos. “Claramente, lo que está en plaza es producto ilegal”, afirmó el director ejecutivo.

El presidente de Cupra, Domingo Estévez, señaló a principios de año que el contrabando venía avanzando hacia el sur del país, advirtiendo también que no se conocen las condiciones en que se transporta esa mercadería, que no hay garantías de mantenimiento de la cadena de frío y que se pone en riesgo la inocuidad del producto que llega al consumidor.

Riesgo sanitario sin controles

El aspecto sanitario es el que más preocupa a Cupra. El producto que ingresa de contrabando no pasa por los controles sanitarios oficiales. “Es un producto del que uno no sabe la cadena comercial, cómo se conserva, y eso nos ha generado mucha preocupación”, dijo Stanham.

En denuncias anteriores la cámara ya había advertido sobre los trastornos sanitarios que puede causar al sector avícola uruguayo un ingreso ilegal de carne aviar, y estimó que la evasión fiscal asociada al contrabando asciende a unos U$S 40 millones anuales.

Por qué entra la suprema y no el pollo entero

La brecha de precios entre Brasil y Uruguay no es pareja en todos los cortes. Stanham explicó que el pollo entero en este momento está más caro en la región que en Uruguay, donde la abundante oferta local mantiene los precios por debajo de la evolución del índice de precios al consumidor. “Vemos difícil que el producto pollo entero se pueda traer mucho de contrabando, por más que siempre existe. Lo que notamos sí es la suprema”, indicó.

Cupra atribuyó esa diferencia de precios principalmente a una cuestión de escala: Brasil produce en poco más de un día lo que Uruguay produce en un año, lo que hace prácticamente imposible competir en precios.

A eso se suma que cuando Brasil enfrenta dificultades para colocar su producción en otros mercados, termina volcándola a países vecinos a precios muy bajos.

Aduanas trabaja, pero no alcanza

Cupra reconoce que hubo respuesta institucional. A principios de este año el sector se reunió con el director nacional de Aduanas, quien compartió la preocupación del sector y explicó la estrategia para abordar el problema.

En los últimos meses hubo un aumento en las incautaciones realizadas por la aduana móvil. Sin embargo, la gremial sostiene que los controles resultan insuficientes frente a la escala que ha tomado el fenómeno.

El otro reclamo apunta a la Justicia. En el caso del camión volcado en enero, Stanham señaló que existen pruebas muy concretas para rastrear la cadena y el origen del producto, pero los procesos judiciales no avanzan con la velocidad que el sector espera.

“Sabemos que la justicia es lenta, pero esas cosas también son ejemplarizantes y ayudan a inhibir el interés por estar en el contrabando. Estamos reclamando más celeridad en los procesos sancionatorios, y más controles en las rutas”, afirmó.

Faena récord, precios a la baja

El panorama del contrabando se superpone con una coyuntura productiva que tiene sus propias tensiones. Por primera vez desde que el Instituto Nacional de Carnes (INAC) lleva registros semanales de faena aviar —desde enero de 2016—, la faena mensual de pollos superó los 3 millones de cabezas en julio del año pasado. Y el hito no fue anecdótico: desde entonces se repitió en diciembre, febrero, marzo y abril, y en mayo el sector va camino a igualarlo.

Esa producción abundante está presionando los precios hacia abajo. En las primeras tres semanas de mayo el precio en planchada —el precio al que venden las empresas— cayó más del 10% después de un período de dos meses de relativa estabilidad.

“La empresa uruguaya está apostando a la producción, porque la demanda está, pero hoy esa abundante oferta está pegando en los precios”, reconoció Stanham.

Una paradoja que el sector no puede explicar del todo

El cruce entre los datos de consumo y los de precios genera una pregunta que la gremial se formula sin aún tener respuesta definitiva. En el primer trimestre de 2026 el consumo de todas las carnes creció de manera significativa respecto al mismo período del año anterior: la carne porcina aumentó 10%, la bovina 7% y la aviar apenas 3%.

Pero ese menor crecimiento del consumo de pollo sucedió en el contexto en que la carne aviar fue la única que bajó de precio al consumidor —casi 3%—, mientras la carne bovina subió casi 5% y aun así creció más en consumo.

“Nos preguntamos: ¿tendrá algo que ver el contrabando en esto? No queremos atar causa a consecuencia, pero es llamativo”, planteó Stanham.

La hipótesis que maneja el sector es que una parte del consumo de suprema que debería estar siendo captado por el mercado formal es abastecida por producto ilegal, lo que explicaría tanto el menor dinamismo en las ventas como la paradoja estadística.

El pedido de Cupra es simple, no así su ejecución: más presencia de la aduana móvil en las rutas, mayor celeridad judicial en los casos ya documentados, y que el consumidor sea consciente de los riesgos sanitarios que implica adquirir carne sin trazabilidad, ni control.