El investigador principal referente de INIA advirtió que la tecnología “no es para todos los productores”, y repasó los principales factores a tener en cuenta.
El actual contexto de relaciones de precios en la ganadería es el “momento ideal para la aplicación de esta tecnología”, dijo el investigador principal referente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), al referirse al entore de vaquillonas a los 15 meses.
Agregó que “algunas decisiones hay que tomarlas en los momentos favorables, para que cuando vienen los momentos más complicados uno tenga armado el aparato productivo, siendo muy eficiente, haciendo gastos menores y no esperando a que se den todos los precios para después moverse”.
“Esperemos que eso se traduzca en un proceso de mejora de la productividad y la competitividad del sector ganadero”
En entrevista con Agronegocios Sarandí señaló que se trata de “todo un proceso de planificación, y ni que hablar cuando hablamos de los ciclos biológicos que involucra la producción animal y la ganadería en particular”.
El investigador realizará una presentación sobre esta tecnología en la próxima edición de la Expo Durazno. Y sostuvo: “Está claro que este es un momento ideal. No soy especialista de mercado, pero las tendencias de mediano plazo por lo menos son positivas. Esperemos que eso se traduzca en un proceso de mejora de la productividad y la competitividad del sector ganadero”.
Principales recomendaciones
A propósito de las principales recomendaciones para el entore de vaquillonas a los 15 meses de edad, Montossi advirtió que ese proceso “no es para todos los productores”, sino “para aquellos que han desarrollado la capacidad de ser buenos criadores y manejan el ABC de la cría”.
En segundo lugar dijo que “esto requiere el uso de pasturas mejoradas y suplementación estratégica”.
El tercer punto es que “hay que cumplir con determinados pesos al destete, pesos al invierno y pesos a la primavera”.

En cuarto lugar: “Hay que tener mucho cuidado con respecto al segundo entore”, porque “la vaca pare a los dos años”. Por lo tanto, “la genética que usamos en términos del peso al nacer, generado por ese toro, la facilidad de parto en esa genética, el peso adulto”, son factores para considerar, enumeró.
“Todos esos componentes son parte de un paquete tecnológico más ajustado, pero con una oportunidad increíble de transformar a los sistemas criadores no solo en productores de terneros, sino en productores de carne”, afirmó el investigador principal referente de INIA.
Evolución de la ganadería
De todos modos, Montossi sostuvo que “la ganadería no ha estado quieta”. Comentó que ha realizado presentaciones con el investigador Juan Manuel Soares de Lima, también de INIA, donde se mostró que la ganadería “se está moviendo y va mejorando la productividad a lo largo de los últimos 30 años”.
Aunque reconoció que “va a un ritmo, que algunos piensan que es lo correcto, y otros pensamos que debería ser un poquito más rápido”.

Investigación
Montossi señaló que “a veces en la investigación hay que empezar mucho antes para llegar en el momento que se desarrolla el negocio y la necesidad de los productores”, y que la tecnología del entore de vaquillonas a los 15 meses “es un buen ejemplo”.
Recordó que INIA la empezó a generar esta tecnología a fines de 2010, y que es producto de siete años de trabajo de un grupo de investigadores de INIA Tacuarembó, que en aquel momento lideraba la doctora Carolina Viñoles.
“a veces en la investigación hay que empezar mucho antes para llegar en el momento que se desarrolla el negocio y la necesidad de los productores”
“Fueron siete generaciones de vaquillonas. Eso nos dio la posibilidad de hacer la historia de ese animal en cinco partos consecutivos. Esa información fue procesada, y hoy podemos decir que tenemos una sólida base científica y técnica para darle recomendaciones a los productores de cuáles son los puntos críticos para poder cumplir con este negocio”, comentó durante la entrevista con Agronegocios Sarandí.
Montossi valoró que muchos productores pioneros ya utilizan esta tecnología. Y recordó que cuando se puso en marcha la investigación no estaba consolidado el negocio de los corrales de engorde.
“Esto no es menor”, porque los corrales le dieron “un impulso importante a esta tecnología”, ya que actualmente “una vaquillona de 14 o 15 meses puede ir a integrar un rodeo de cría joven o a terminarse en un corral”, concluyó.
En la entrevista Montossi también se refirió al Consorcio Regional de Innovación en Lanas Ultrafinas (Crilu), en particular a la reciente venta de dos zafra de esa lana.








