Los stocks son inferiores a lo que se creía y se prevé menor producción en el Mercosur por sequía; este martes la posición julio cerró a U$S 417,41 por tonelada.

Los futuros de maíz y soja en el mercado de Chicago (CBOT, por su sigla en inglés) se dispararon luego de que este martes se publicara el informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

El reporte muestra que la producción estadounidense de granos fue menor de la esperada por los analistas encuestados por The Wall Street Journal.

Además, las existencias de estos granos son más pequeñas de lo que pronosticaron los analistas, impulsadas por mayores exportaciones y un mayor consumo interno.

«El USDA tuvo grandes sorpresas en el informe de hoy (por este martes 10)», dijo Arlan Suderman, de StoneX. El cierre de este martes es el más alto desde julio de 2019 para el maíz, y el mayor desde julio de 2016 para la soja.

Por otra parte, la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de EEUU, el debilitamiento del dólar y los anuncios de una vacuna efectiva contra el Covid-19 también favorecieron las subas.

«Los administradores de fondos desean expandir su perfil de riesgo en los mercados de materias primas en medio de la esperanza de que una vacuna eficaz esté a solo unos meses de distancia, lo que reavivaría el crecimiento económico de Estados Unidos y el mundo», dijo AgResource.

La perspectiva del USDA para la demanda internacional de soja sigue siendo sólida, y la agencia ajusta su proyección de existencias finales a 5,17 millones de toneladas en la campaña comercial 2020/21, cifra que es 2,72 millones de toneladas menor a las proyecciones del USDA en el mes pasado.

Según algunos operadores, el producto disponible está en un stock suficientemente bajo como para que haya algo de escasez y se refleje en los precios. «Mucho se reduce a China», dijo Don Roose, de US Commodities.

Si el clima de América del Sur sigue siendo poco favorable para los cultivos de verano, es posible que China deba satisfacer sus necesidades con la producción estadounidense. Pero, si los precios suben demasiado, China podría cancelar algunas de sus compras en Estados Unidos o volver a venderlas en el mercado de exportación, analizó Roose.