El presidente del instituto de investigación explicó las modificaciones que podrían generar el malestar de los profesionales de la institución, que lo acusan de beneficiarse a él mismo y a su esposa en la asignación de recursos para nuevos proyectos de investigación.

“Este conflicto tiene muchos meses, lo preveíamos porque se enmarca dentro de muchos cambios que se están haciendo en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en la manera de trabajar y la dinámica de las estaciones, con la apertura hacia la Universidad de la República que es la otra gran institución en investigación agropecuaria”, dijo el presidente del INIA, Dr. José Luis Repetto en entrevista con Agronegocios Sarandí.

El pasado martes, por primera vez en la historia, los profesionales de INIA realizaron un paro, denunciando que el presidente de la institución y su esposa Cecilia Cajarville (docente e investigadora grado 5 de Facultad de Veterinaria), se vieron beneficiados con la asignación de recursos para proyectos de investigación que ellos integran.

Repetto dio a entender que las verdaderas razones del conflicto están relacionadas con cambios en el funcionamiento de la institución y con beneficios excesivos que tenían ciertos funcionarios.

La Asociación de Profesionales Universitarios del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (APUINIA) y el INIA tenían un acuerdo laboral que, según Repetto, no favorecía a las dos partes. “Estaba muy sesgado hacia un lado, a fines de julio se tenía que renovar y decidimos denunciarlo porque después de seis años de intentar mejorarlo no se pudo”, comentó.

“El convenio que tenía que ver con la manera en que el Instituto maneja los recursos humanos. Si bien el INIA fue creado en el marco del derecho público no estatal, a través de los convenios nos fuimos encorcetándolo. Reconocemos nuestra responsabilidad, pero después vimos que la inamovilidad, la imposibilidad de poder contratar a la gente con la agilidad que exige un instituto moderno. Eran beneficios que considerábamos exagerados”, remarcó.

Detalló que se cortaron beneficios y privilegios excesivos e incorrectos y que también se aplicó una política general de cuidar el gasto, el uso de vehículos, los viajes al exterior. “Empezamos por la junta, donde bajamos a la mitad los números de vehículos”, destacó.

El jerarca señaló que todos estos cambios se hicieron no solo con la aprobación de la junta, sino con el aval del equipo gerencial.

Sobre las denuncias de que él y su esposa se vieron beneficiados por el otorgamiento de recursos FPTA a propuestas de investigación que ellos integraban, Repetto respondió que esos proyectos no eran tratados por la junta directiva del INIA, sino que eran considerados por una evaluación externa, y se aceptaban en el orden que venían desde esa evaluación.

“En ningún caso estuve yo ni mi esposa, quien dirige el grupo de investigadores más pujante en nutrición animal. Son proyectos FPTA, para que ejecuten otras instituciones y que cubran parte de los temas a investigar que no cubre INIA. Allí nunca hubo una responsabilidad en la conducción ni en el ordenamiento de gastos, ni en el cobro de viáticos, horas suplementarias o demás”, sostuvo.

Explicó que él y Cajarville participaron en carácter de directores de tesis. “El Instituto de Producción Animal dirigió 20 tesis de maestría y de doctorado y está dirigiendo otras 20. Por lo tanto, son 40 posgraduandos. Esa relación es vital y fue por lo que me llamó Tabaré Aguerre (cuando era ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca) para integrar el INIA”, enfatizó.

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