Entrevista de Agronegocios Sarandí con el presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Ing. Agr. José Bonica. 

El presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), José Bonica, fue entrevistado por Agronegocios Sarandí, donde trató distintos temas vinculados con esa institución, destacando especialmente la experiencia del Consorcio Regional de Innovación en Lanas Ultrafinas (Crilu), la investigación en términos ambientales y de sustentabilidad. 

Durante la entrevista Bonica también se refirió a la genética, genómica, edición génica, citrus, soja, campo natural y las oportunidades que generó la visita de los integrantes de la Fundación Gates. 

Crilu

Sobre el Crilu dijo que “es un lindo esquema que, en mi humilde opinión, merece que le presten atención otras actividades. Habrá que adaptarlo a otras realidades, pero es un buen ejemplo de una asociación pública o privada. Cuando se llamaba Merino Fino recibió algún apoyo, pero hoy es totalmente autofinanciable”. 

Agregó que “ha permitido, en un mundo muy diferente y cambiante, que la lana tenga éxitos. Ahora le agrega la carne y se plantea desafíos, pero está claro que esta manera de interactuar ha tenido éxito. Sobre todo si comparamos su éxito relativo con la producción ovina, vemos que las diferencias son aún más grandes”. 

Comentó que “el Crilu son productores, investigación, pero también transferencia e industria. Es un combo muy grande y muy completo, que tiene que actuar coordinadamente para lograr el producto que los mercados internacionales requieren”.

“Ahora es necesario que las puertas estén abiertas para aquellos que les interese esta idea y que les haya llegado el momento de asumir estos desafíos. Esto empezó básicamente en el basalto y tuvo un alcance nacional”, dijo.

“Si vamos asociados podemos avanzar más rápido, sin colisionar con los intereses de la cabaña”

Valoró que el Crilu “tiene muchos acervos, pero hay uno que a mí siempre me llamó la atención. Cuando empezó para producir lanas ultrafinas había que traer genética extranjera, en estos años esto se hace ocasionalmente, por algún carnero en particular ㅡesas excepciones que aparecen en todos lados en el mundo y hay que estar atentosㅡ pero el grueso de la genética que se utiliza es nacional, hoy no dependemos de otros”. 

“Esto quiere decir que cuando hay objetivos de selección claros, y estrategias asociativas de varios productores, que cuando logran un producto que se destaca enseguida se utiliza entre todos”, enfatizó.

Bonica analizó que en un mundo que es cambiante, posiblemente los mercados comiencen a demandar cosas nuevas, que hasta ahora no habían sido consideradas, como los temas ambientales, la huella de carbono y el gas metano. 

“Es posible que haya ciertas estrategias para poner al día, por ejemplo nuestra producción de carne y otras. Pero si vamos asociados podemos avanzar más rápido, sin colisionar con los intereses de la cabaña. Una cosa es producir genética rápidamente, pero después cada cabañero sabe atender a sus clientes, esto me parece que es lo interesante”, dijo.

Productores demanda que la investigación aborde temas ambientales

Periódicamente el INIA elabora su plan estratégico y previamente consulta a los productores, a las gremiales, a técnicos especialistas nacionales y a técnicos especialistas extranjeros. 

“La tarea fue sencilla porque todos tuvieron claro que estos temas ambientales debían estar en la mira. Felicito a los productores uruguayos por demandar esto. No es un tema que venga de los técnicos, viene desde la producción”, destacó Bonica. 

“Siempre nos quejamos de trabas no arancelaria, excusas sanitarias, y estos temas se nos pueden venir. Pero lejos de rechazarlos o de simplemente oponerse, el Uruguay agropecuario está en la posición proactiva de reconocer que aquí hay mucho para ganar y probablemente haya que corregir cosas. Pero vamos a estar en una mejor posición que nuestros competidores en el tema comercial”, agregó.

Informó que INIA está aportado información objetiva como referencia para certificadoras locales e internacionales. 

Destacó que en INIA La Estanzuela hace más de 60 años que se realizan ensayos con cultivos permanentes; cultivos sin fertilizantes; otros con fertilizantes; y cultivos alternando con pasturas. Y cuando INIA recibió la visita de integrantes de la Fundación Gates, estos destacaron estos trabajos.  

“Tenemos información, teníamos que recopilarla y ponerla de una manera amigable y fácil de interpretar. Aquí hay que agregar lo que las nuevas tecnologías aportan. Las imágenes satelitales nos pueden dar una muy buena ayuda para que rápidamente podamos saber cuál es el desafío que tenemos por delante a nivel de predio; cómo están los servicios ecosistémicos”, comentó. 

Bonica dijo estar convencido de que Uruguay puede llegar a destacarse en esto. “Nos va a dar algún dolor de cabeza a nivel de producción, no tengamos dudas, porque como todas las cosas hay promedios y hay variabilidad, y algunos estaban por encima y otros por debajo. Hay que hacer ajustes, pero lo mejor es hacernos conscientes de esto y esperar que el mercado premie los esfuerzos que vamos a hacer”, planteó.

Genética y genómica

El presidente del INIA recordó que su abuelo y su padre utilizaban criterios muy diferentes a los actuales para producir reproductores. “Todo viene cambiando, pues contamos con nuevas herramientas que nos permiten tener nuevos objetivos de selección”, afirmó. 

“Este tema de eficiencia o de emisiones de metano va a ser una diferencia y Uruguay afortunadamente ya se está trabajando en esto. No es algo que lo tengamos que empezar porque surgió ahora; Uruguay ya lo tiene y es tema de generalizarlo, de alentarlo a que se utilice a todo nivel”, dijo. 

Destacó que la carne uruguaya “es un producto muy rico en sabor, pero detrás hay una historia muy interesante, que nos preocupamos no solo por nuestro país sino por el mundo donde estamos. Procuramos tener animales más eficientes y que emitan menos metano, porque lo estamos haciendo”.

“Este tema de eficiencia o de emisiones de metano va a ser una diferencia y Uruguay afortunadamente ya se está trabajando en esto”

Recordó una conferencia realizada hace más de dos décadas, cuando el genetista Dan Gianola realizó consideraciones que cayeron “muy mal” entre los ganaderos y especialmente en cabañeros. “Pero la parte  buena de la historia es que todos los que nos vimos cuestionados sobre cómo hacíamos las cosas, nos las replanteamos, y hoy en día nadie produce carne o hace mejoramiento genético en carne sin evaluaciones genéticas. La nueva alternativa es el uso de la genómica”, dijo. 

Agregó que todo eso va creciendo y puede haber nuevas características para seleccionar. “Hacíamos referencia a metano y eficiencia, pueden haber otras. No sé si el mercado las va a premiar o no, pero podemos buscar una carne más nutritiva para que consumiendo menos podamos estar tan o mejor alimentados. Me refiero a hierro, vitamina B12, los ácidos grasos, los pufa, los mufa (…) Tenemos que tener claro que hay oportunidades ahí”, remarcó. 

Citrus, soja y campo natural

Son muy diversos los rubros de investigación en los que trabaja INIA, y por cuestiones de tiempo no se pudieron tratar todos durante esta entrevista. 

En el rubro citrus destacó la exportación de recursos genéticos al Mediterráneo. “Vemos que Uruguay es un país que está muy bien posicionado y que puede llegar a estar mejor en el futuro cercano”, afirmó el presidente del INIA.

“En soja estamos trabajando en un gen de resistencia a la sequía”

Indicó que “en soja estamos trabajando en un gen de resistencia a la sequía. Ya tenemos un acuerdo regional y estamos patentando esto lejos de fronteras”. 

Destacó particularmente el trabajo realizado con el campo natural, con gramínea nativas seleccionadas. “El Paspalum Sepé va a dar una muy buena mano. Además, con estrategias de manejo para aprovechar cosas que hasta ahora eran un peso”, comentó. 

Además, mencionó el trabajo de Matín Jaurena con el canutillo, así como las inquietudes para utilizar la gramilla. “La gramilla es algo que nos molesta, pero veremos todo lo bueno que tiene y aprenderemos a sacarle el mayor provecho posible. Vienen desafíos por ese lado”, anunció.

¿Edición génica para controlar plagas?

Bonica comentó que “nos estamos haciendo la pregunta si la edición génica o estos temas de ARN mensajero, la técnica de la vacuna falsa del Covid, si la podemos utilizar en nuestro mundo para controlar plagas”. 

“Así como controlamos el Covid, ¿no podemos controlar otras cosas?. Son preguntas que están. INIA y su gente, que es su capital más importante, se están planteando muchas cosas que capaz que hoy no las vemos, pero que mañana las vamos a necesitar. La investigación, que es lenta, tiene que adelantarse a los reclamos, con productos avanzados”, sostuvo. 

Comentó que en Uruguay hay dos investigadoras que hicieron su posgrado en edición génica. “Estamos liderando en la miasis, liderando el uso de esta estrategia”, remarcó. 

“INIA está construyendo un insectario en Las Brujas, con una inversión de más de U$S 300.000, para tener esas moscas”

Sobre el combate de la mosca de la bichera dijo que hay dos vías, que no se contraponen. Una es la mosca irradiada, que se fue a ver en Panamá para empezar a actuar rápido en Uruguay. Pero mientras tanto, “venimos con todo un programa para editar la mosca después, algo más definitivo y económico. No hay que estar constantemente haciéndolo, pero necesita que la población se haya bajado.  Dentro de eso hay desafíos técnicos para la edición génica y otros muy prácticos”, detalló.

Agregó que “INIA está construyendo un insectario en Las Brujas, con una inversión de más de U$S 300.000, para tener esas moscas con una seguridad suficiente para que no se escapen. Mientras tanto, hay que saber darle de comer, porque son moscas que solo comen carne fresca; no es la misma mosca que va sobre la carniza de los animales muertos”. 

Comentó que la garrapata también puede ser una opción y detrás de esta pueden venir muchas otras, como la mosca de la fruta o la leishmaniasis. 

Otros desafíos del INIA

Cuando la Fundación Gates vino a Uruguay por temas ambientales, “se vieron encantados con el esquema de producción del país, y consideraron que debía ser conocido por el mundo”, comentó Bonica. 

Fue así que se incentivó a que un posdoctorado de la Universidad de Columbia (Nueva York) visite Uruguay para escribir sobre el caso de la ganadería uruguaya y sus fortalezas.

“A los uruguayos muchas veces no nos gusta jactarnos de las cosas, pero tenemos que tener claros los logros, las fortalezas que tenemos y las diferencias con otros. Pero junto con eso de decir lo bueno, tenemos que decir con tremenda fuerza y énfasis que la tarea no está lograda. Tenemos que ir por más”, sostuvo.

“estamos bien pero podemos estar mejor. No hay que olvidar que lo que le pasa al campo después le pasa a la sociedad“

El presidente del INIA planteó que el grueso de los investigadores de ciencia de Uruguay está en el sector público, pero en el mundo desarrollado la mayoría está en el sector privado. “Tenemos que preguntarnos: ¿por qué es así en Uruguay? ¿Estamos en el mejor caso o debemos cambiar? ¿Por qué las empresas privadas no se comprometan más con la investigación que derive en innovación? Investigación con recursos para generar conocimiento, innovar y generar más ganancias”, dijo.

Para Bonica, “estamos bien pero podemos estar mejor. No hay que olvidar que lo que le pasa al campo después le pasa a la sociedad. Si al campo le va bien, a la sociedad le va bien. Esta es una tarea absolutamente de todos, no es exclusivamente sectorial. En esto le va la vida de Uruguay, y la investigación es parte de este Uruguay que tanto queremos”.

 

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